sábado 24 de octubre de 2009

Crítica de (500) DÍAS JUNTOS

Ayer, 23 de octubre, se estrenó en las salas de cine españolas (500) DÍAS JUNTOS o, en su versión original, 500 days of Summer, un título mucho más acertado y acorde con la trama de la película (luego entenderéis por qué). Si os soy sincero, desconocía el film hasta hace unas semanas, cuando mi novia me lo dio a conocer. Sabiendo que pocas películas llaman poderosamente su atención, pensé que sería interesante, y los trailers (también tremendamente equivocados, luego lo explico) acabaron de atraerme lo suficiente como para darle una oportunidad. Os recomiendo seguir leyendo, pues probablemente esta crítica os quite algunos prejuicios sobre este film.

Tom (interpretado por Joseph Gordon-Levitt) es un chico que, desde pequeño, piensa que no puede encontrar la felicidad. Anclado en un trabajo que no le hace sentirse realizado, pasa día tras día de su existencia sin pena ni gloria. Sin embargo, todo cambiará cuando conozca a Summer (Zooey Deschanel), la nueva ayudante de su jefe, una chica aparentemente normal pero que consigue despertar el interés de los hombres con quienes se cruza. Pese a que ella no cree en el amor, ambos comenzarán una relación que les hará madurar... aunque no necesariamente de la forma que ellos creían.

Creo que no os engaño si os digo que la mayoría de las personas que estábamos en la sala de cine ayer por la tarde (más de las que yo pensaba, la verdad, pese a la importante publicidad que ha obtenido por televisión esta producción) esperábamos otra cosa totalmente distinta a la que vimos. Supongo que lo mismo os pasaría a muchos si fuerais a verla: por los trailers televisivos (que abundan, y en horarios de bastante audiencia), parece que nos encontramos ante una típica comedia romántica al uso. Antes de seguir con esta crítica, hago un llamamiento: no os dejéis engañar por esos anuncios, la película NO es una comedia romántica llena de chistes habituales. Imagino que a los espabilados señores que se encargan del marketing les interesa venderla como tal, para ganar en taquilla, pero (y como he leído por la red) (500) DÍAS JUNTOS no merece que tengáis esa percepción tan burda de ella.

Una vez sabemos lo que no es, expliquemos lo que sí es. Alejada del género de la comedia, esta cinta es una película sobre el amor, con alguna pincelada de humor, pero sólo el punto justo para sacar alguna risita aislada al espectador. De esta forma, se quedaría en la clasificación de los films románticos, a secas, sin el componente de comedia tan típico. Pero no os dejéis llevar (de nuevo) por alguna suposición equivocada: tampoco es una de esas obras lacrimógenas y plagadas de momentos dramáticos para buscar la pena del público. Estamos ante un largometraje tímidamente valiente.

Y es que su argumento puede parecer sencillo, típico, demasiado manido y trillado una y otra vez, tanto que ya no nos puede producir ninguna clase de interés. Pero tiene mérito. (500) DÍAS JUNTOS, en una época donde vamos al cine para "escapar" de la realidad mediante la ficción, nos da una buena dosis de realidad anónima, de una historia que le podría pasar a cualquiera (y a buen seguro que muchos se sentirán identificados) y que es tónica habitual en las relaciones de pareja de la vida real. Creo que en ningún momento propone una situación poco creíble ni demasiado ficticia, sino que opta por una visión cotidiana, cercana, algo positiva (pero sin ingenuidad ni artificio) de lo que es el amor y, por supuesto, el desamor.

Montada de forma poco habitual, su desarrollo salta hacia detrás y hacia delante constantemente (sin que por ello sea difícil seguirle el hilo), mostrándonos varios días en esa relación entre sus protagonistas, con una realización simpática y desenfadada para la transición entre escenas. Durante hora y media asistiremos al visionado de días mejores y otros peores, de momentos alegres y de otros horribles, de esperanzas y desilusiones. Lo que pasa en la vida real, sin tapujos, llegando a su punto álgido mediante un excelente monólogo del protagonista, del que la sociedad en general (como mecanismo) debería aprender. Una crítica algo tímida (de ahí lo que he dicho antes de "película tímidamente valiente"), pero que rompe con la concepción de la inmensa parte del género romántico. Y todo eso sin ser maleducada, ni arisca. Así, de esa manera, lo que parecía imposible (que la realidad fuera más interesante que muchas ficciones), no lo es, consiguiendo una cinta entretenida y, hasta cierto punto, didáctica y distinta.

Acompañando a esa trama y a esa propuesta, están una fotografía bastante buena, un montaje original (con algún que otro toque de videoclip, género anterior del director, Marc Webb) y una música reconocible e interesante. Como guinda (y qué guinda), una pareja protagonista que borda sus respectivos papeles, haciéndose perfectamente creíbles y enormemente queridos por el público, acompañados de unos secundarios que no es que desmerezcan, pero que se ven absorbidos por la calidad que desprenden las actuaciones tanto de Joseph (10 razones para odiarte) como de Zooey (Di que sí).

En resumen, una pequeña y apetecible revolución dentro del género romántico, una cinta notable que deja muy buen sabor de boca y sabe ganarse al respetable durante la hora y media que dura. Un ejemplo de que buscar otros caminos a veces puede ser la mejor opción y de que las apariencias (por sus trailers) engañan. Muy recomendable si os gusta el género romántico sin artificio y si queréis ver una película un tanto personal. Seguro que os sentís reflejados en sus protagonistas, por un lado o por otro.

sábado 17 de octubre de 2009

Una de opiniones: LA CRUDA REALIDAD y SI LA COSA FUNCIONA

Un fin de semana más, una ración más de mis reseñas personales sobre las películas en cartelera que he podido ver a lo largo de los cinco días de entre semana. En esta ocasión, se trata de una cinta que se estrenó hace un par de semanas (Si la cosa funciona) y otra que lo hizo ayer mismo (La cruda realidad). Desde un prisma distinto, ambas abogan por la risa y un tono de comedia para presentarnos sus particulares propuestas. Sin más dilación (mi tiempo apremia últimamente), vamos a ponernos en faena con ellas.

Si la cosa funciona

Whatever works en su título original, es el último trabajo dirigido por el singular Woody Allen hasta la fecha, lo que ya debería dar a más de uno una idea sobre lo que se puede encontrar de optar por su visionado. Entre sus particularidades, cuenta con el regreso del rodaje a Nueva York, después de que el director realizase sus últimas películas lejos de su ciudad-musa (Scoop, Cassandra's Dream y Vicky Cristina Barcelona). Además, es protagonizada por Larry David (conocido actor de series televisivas) y Evan Rachel Wood, joven pero curtida actriz. Con estos mimbres, Woody Allen nos presenta un largometraje que pudiera tener muchas similitudes con su persona y su vida.

Boris Yellnikoff (interpretado por Larry David) es un hombre ya mayor que se considera a sí mismo un auténtico genio, con una visión privilegiada y una inteligencia superior a lo habitual. Detesta prácticamente a todo el resto de la raza humana (a la que considera una especie fallida), además de tener extrañas manías y sufrir ataques de ansiedad de tanto en tanto. En uno de sus últimos ataques, intentó suicidarse, sin éxito, así que su mujer ha decidido dejarle y él se ha ido a vivir solo a Nueva York. Allí conocerá a Melodie (Evan Rachel Wood), una guapa pero simple joven que ha escapado de casa para descubrir mundo. Entre ellos empezará una poco común relación.

Premio al que, sin mucho esfuerzo, encuentre algunos paralelismos entre el personaje de Boris y la persona de Woody Allen, cosa que no creo que sea demasiado difícil. Con un argumento más bien sencillo, el director nos propone un ejercicio de crítica social y entretenimiento, conducido por un personaje inteligente, tanto que parece estar por encima de los demás y que es idóneo para contar esta historia. Sin duda, Larry David está sobrio en su papel, adecuado, y acaba siendo de lo mejor del film, aparte de la mayor fuente de sonrisas que vayáis a encontrar en él.

Para ello, contaremos con sus frases puntuales (como respuesta a una situación argumental) o con sus monólogos, en los que pretende interactuar directamente con el espectador, quedando el desarrollo como "congelado" y estableciendo un vínculo con el público, como pretendiendo su respuesta, reflexión o participación. Mucho me temo que, en algunas ocasiones, no se trata más que de palabrería superflua, que no lleva al aludido a ningún tipo de pensamiento o reacción. Un recurso usado en su medida justa, pero quizá falto de algo en su ejecución, según mi parecer.

El resto del metraje lo completan alocadas historias de amor, diálogos rápidos y (en ocasiones) ingeniosos e hilarantes y una colección de personajes que conseguirán nuestra simpatía fácilmente. Destaca su corta duración (casi no llega a la hora y media), poco habitual en estos días, pero que le sienta como anillo al dedo para no desgastarse y no aburrir al personal.

Pese a ello, nos encontramos ante una obra de suficiente, relativamente entretenida y que sabe disimular muy bien sus carencias apoyándose en una duración más que ajustada, que no cansa demasiado al espectador. En el otro lado de la balanza, se trata de una producción irregular, no especialmente brillante y que, ni mucho menos, destacará entre la filmografía del popular director. Recomiendo sopesar bien si gastarse el dinero o no en la entrada porque, si bien se deja ver, no es ninguna maravilla y puede resultar demasiado justita para algunos.


La cruda realidad

Siendo sincero, un soplo de aire fresco, una de esas comedias (como lo fue Resacón en las Vegas hace unos meses) que, sin llegar a ser una obra cumbre en el género (cosa harto complicada), consigue divertir, entretener y hacer reír con facilidad, sin abusar en demasía de los tópicos y chascarrillos habituales. Proyectada para hace un mes, es una lástima que haya tardado tanto en llegar, pero al fin lo ha hecho.

Abby (interpretada por Katherine Heigl) es productora de televisión, una de esas mujeres acostumbradas al éxito a base de disciplina, rectitud, esfuerzo, sacrificio y poco lugar a la improvisación. Mike (Gerard Butler) es su polo opuesto: descarado, maleducado, poco planificador y mujeriego. Pese a ello, la cadena de televisión donde trabaja Abby ve un filón en él y decide contratarlo como presentador, pese al odio que le profesa la productora. Con una visión poco favorable del amor, Mike irá abriéndose a Abby, al tiempo que la enseña a "cazar" a Colin (Eric Winter), el típico chico diez: guapo, triunfador, inteligente y cariñoso.

A grandes rasgos, esa es la historia que nos propone LA CRUDA REALIDAD, el típico triángulo amoroso en el que cada esquina es diametralmente opuesta a las demás. Pese a lo manido de la trama, acierta en el desarrollo de personajes, haciendo a cada uno de los dos protagonistas (Abby y Mike) perfectamente reconocibles, definidos y hasta carismáticos, con una dedicación mayor de lo que suele ser habitual en otras comedias. Ellos serán realmente los que hagan disfrutar al espectador, más allá de una historia sencilla y ya vista.

Y es que este film cuenta con, posiblemente, la mejor pareja protagonista de comedia que he podido ver a lo largo del año. Especialmente disfrutable Gerard Butler en su papel de pícaro y descarado, que moverá el motor de la cinta incansablemente, con ingeniosas actuaciones y comentarios que harán a más de uno romper a reír a carcajadas sin remedio (hacia tiempo que no veía a una sala de cine reírse tanto como ayer, cuando vi esta película). Este film, lejos de abusar de gags típicos, los reinventa, dándoles un nuevo sentido y conllevando sorpresas en clave de humor que se agradecen en un panorama tan trillado.

Pero no todo podía ser perfecto en esta comedia, ni mucho menos. Como ya he dicho antes, lo tópico de su trama juega en su contra, haciéndola bastante previsible en su desarrollo y conclusión. Además, hay que admitir que la cinta pierde fuelle tras la primera hora, de forma que lo achaca sensiblemente, aunque siga rindiendo a buen nivel.

Sin embargo, ni eso la consigue alejar de ser una de las mejores comedias americanas del año, bastante cerquita del nivel que mostró la anteriormente citada Resacón en las Vegas. Una apuesta segura si se quiere disfrutar de humor sin complicaciones, pero más fresco de lo habitual, y todo un ejemplo de cómo aprovechar a una carismática pareja de actores en buenos papeles humorísticos. De bien alto.

jueves 15 de octubre de 2009

Mis lecturas: La carretera (de Cormac McCarthy)

Un saludo a todos, mis estimados lectores. En el día de hoy os traigo la reseña de la última obra literaria que he tenido la oportunidad de leer (en mi escaso tiempo libre ^^u): La carretera, de Cormac McCarthy. Si os soy sincero, hace un tiempo que sabía de la existencia de este libro, pero no me atraía excesivamente. Quizá porque se trata de una historia apocalíptica, de esas que, la verdad, no me apetece leer nunca. Cris (que fue quien me lo descubrió) me había interesado por su propuesta (que veremos más adelante), pero no despertaba en mí la atención suficiente como para enfrascarme en sus páginas.

Sin embargo, algo me hizo cambiar de opinión. No sé si estaréis al tanto, pero La carretera ha sido adaptada recientemente al cine, con el gran Viggo Mortensen como protagonista. Los pocos que han podido echarle un ojo hablan maravillas de ella. Para el resto de los mortales (españoles), febrero es nuestra fecha señalada. Estaba prevista para noviembre, pero desconozco los motivos de su retraso. El caso es que fue ver el tráiler (brillante) hace unas semanas y decidir leer el libro antes de que la estrenasen. Esa atmósfera, esa frialdad, esa crudeza... llamaron mi atención lo suficiente como para animarme a darle una oportunidad a la obra original. Sobre ella vamos a hablar en los párrafos siguientes pero, antes, conozcamos un poco más a su autor.

El autor

Debo admitir que nunca antes (hasta hace unos meses) había oído el nombre de Cormac McCarthy, lo que habla muy mal de mí, pues según tengo entendido es un novelista contemporáneo de prestigio, ganador de varios premios (entre ellos, el Pulitzer en el año 2007, precisamente por la obra que hoy nos ocupa). Por lo visto, este hombre ha tenido una vida un tanto peculiar. Nacido en 1933 en Estados Unidos, a los 20 años de edad se alistó en las Fuerzas Armadas durante varios años. Tras ello, se dedicó a la literatura y viajó por Europa. Es curioso, pero en toda su vida sólo ha concedido una entrevista, en la que declaró que odia hablar de literatura. Cuenta con varias novelas en su haber, pero creo que no me equivoco al afirmar que esta última (data de 2006) es su obra más famosa. Al no haberle leído antes, no podría asegurarlo, pero el estilo que muestra (al menos en este libro) es bastante singular. Por supuesto, ahora lo trataremos más detenidamente.

La obra

En un futuro no muy lejano, la Tierra se encuentra completamente sumida en el caos y la desesperanza: los grandes incendios arrasan bosques enteros a su paso, los terremotos y las violentas tormentas están a la orden del día, el aire es prácticamente irrespirable, los animales mueren... y la raza humana se ha visto mermada numéricamente de forma drástica, con los pocos hombres y mujeres que quedan convertidos en seres egoístas, violentos, fríos e impasibles, capaces de las mayores atrocidades que se puedan imaginar. En esta tesitura, un padre viaja con su hijo a través de la carretera, en busca de la costa y del sur del país, donde esperan encontrar una vida mejor. Acompañados sólo por un carrito con sus cosas, pasando penurias, casi siempre sin alimento, siempre en peligro, sin ayuda... ¿conseguirán su objetivo?

Esa es la propuesta argumental que pone en liza La carretera, una historia de marcado carácter apocalíptico y oscuro, llena de desdichas y dificultades para sus protagonistas... pero a la vez esperanzadora y ciertamente tierna, con un padre y un hijo luchando contra los elementos y contra todo en general, solamente guiados por una esperanza quizá vana y un amor mutuo inquebrantable. Puede que no se ambiente en un mundo especialmente original, pero sí resulta un argumento atractivo de inicio, con capacidad suficiente para sorprender en más de una ocasión y mantener al lector en vilo.

Sin embargo, no es una historia al uso, y en esto se debe hacer especial hincapié porque puede no agradar a más de uno. Más que tratarse de la narración de la epopeya de los dos protagonistas, se trata de una especie de diario sin ningún tipo de periodicidad, donde se cuentan las acciones cotidianas de ambos personajes en tercera persona, como si les estuviéramos siguiendo por su periplo. Para que os hagáis una mejor idea de esto, os cuento su principal inconveniente: todo se cuenta con cierto detalle (incluso las comidas o las noches en vela), pero son tantos pequeños hechos de supervivencia habitual (para los protagonistas) que no parece que pase nada realmente grande ni importante, salvo en unas pocas y contadas ocasiones. Esto, al lector impaciente o amante de historias dinámicas, puede darle la sensación de que no pasa nada, de que lleva páginas leyendo y ningún suceso realmente determinante ocurre. He ahí uno de sus hándicaps más importantes y que hay que saber superar para disfrutar de la obra.

Por otro lado, el estilo empleado tampoco es nada convencional. Para empezar, La carretera no se divide en capítulos ni en secciones ni en nada parecido. Todo está distribuido del tirón, únicamente separado por párrafos que en ningún caso superan una página de longitud. Así, el lector decide donde pausar su lectura sin ninguna clase de guía ni señal, algo que no se achaca demasiado a la larga.

Donde sí podemos encontrar algunas dificultades es en otros aspectos estilísticos. Los diálogos, por ejemplo, suelen consistir en un intercambio rápido y breve de líneas cortas, no separadas por guiones y con señalizaciones entremezcladas con lo que se dice, lo que puede resultar un poco caótico (a veces es difícil saber quién dice cada cosa). Tampoco es que abunden demasiado, pues la voz cantante la llevan las descripciones de los hechos (ya que las descripciones de lugares no son muy extensas ni tienen gran peso, aunque sí se muestran suficientes). En este tipo de explicaciones es donde más de uno puede perder la calma: montones de acciones amontonadas, muchas veces sin la separación de comas o con la repetición de conjunciones o fórmulas, como si todo fuera "vomitado" por el autor. Sabemos que es algo pretendido, pero a más de uno puede darle la sensación de "poco profesional". No es la primera vez que me encontraba con una obra de estas características, pero sé que a muchos se les atragantaría y por eso lo comento de forma tan vehemente.

¿Y dónde está realmente el punto fuerte de La carretera? En sus sensaciones, en la grandeza de algunos de sus pasajes. Cormac McCarthy se destapa como un auténtico genio a la hora de tenernos en tensión, temiendo por sus personajes, rezando para que encuentren comida o refugio, suspirando aliviados cuando consiguen que algo les salga bien o vitoreando cuando tienen un golpe de suerte. Es el tipo de novela que, más que leer, vives y sufres. Y eso se agradece mucho en estos tiempos, porque no es fácil conseguirlo.

Además, tiene más de una secuencia donde es capaz de dejar al lector completamente alucinado, sorprendido por la enorme crudeza que puede desprender en ocasiones. Y es que ya os digo que no es una obra fácil de leer ni de digerir, pues contiene escenas no violentas, pero sí macabras, ciertamente desagradables y repulsivas. A mí personalmente me ha gustado que tenga ese punto, pero a más de uno le puede disgustar fácilmente. No es apta para estómagos sensibles.

Al final, nos queda una novela breve (algo más de 200 páginas, pero con grandes espaciados y que se lee en pocos días, incluso dedicándole algún rato aislado), pero intensa a más no poder. Con escenas y secuencias sencillamente grandiosas junto a otras poco recordables, en una mezcla bastante irregular. Sinceramente, es una obra difícil, no por su comprensión, sino por lo crudo de su mensaje y lo particular de su apuesta a nivel de estilo. Si os llama la atención, no lo dudéis. Si no, mejor dejarla pasar. A mí, personalmente, me ha dejado una sensación agridulce.

domingo 11 de octubre de 2009

Crítica de MOON

Sin hacer ruido, como si quisiera pasar de puntillas, se estrenó MOON este pasado viernes 9 de octubre. Discreta, si la comparamos con el amplio puñado de películas mediáticas que se nos presenta año tras año. No demasiada información, no demasiadas imágenes, pocas críticas sobre ella (para bien o para mal). Parece ser de esas películas que están condenadas a sobrevivir poco más de una o dos semanas en las carteleras de los grandes cines. Sin embargo, un servidor no la olvidará, como lo que es: uno de los mejores films que se han estrenado en lo que va de año. Anímate a descubrirlo en este artículo.

En un futuro no demasiado lejano, una nueva forma de energía ha permitido prescindir de las fuentes energéticas agotables y contaminantes: se trata del calor producido en la cara oculta de la Luna por la acción del Sol. Sam Bell (interpretado por Sam Rockwell) es un astronauta que lleva casi tres años en una base lunar, completamente solo de no ser por la presencia de Gerty (a quien, en la versión original, ponía su voz Kevin Spacey), un robot asistente que le ayuda en todo lo posible. La misión de Sam es controlar que todo esté en orden, enviando las valijas de energía a la Tierra cuando pertoque. Hastiado, el astronauta está cansado de su trabajo y deseoso de volver a casa, cosa que ocurrirá en pocas semanas. Sin embargo, un terrible descubrimiento pondrá su mundo personal del revés...

Debo admitirlo: he dudado si contar algo más del argumento o dejaros con la intriga. A riesgo de que esta crítica quede un poco coja, he optado por la segunda opción: el guión es uno de los puntos fuertes de esta cinta, y no creo que yo deba destripároslo, ni aunque sea un poco. Y es que, ya desde los primeros minutos, MOON se muestra sorprendente y dispuesta a aplicar un par de giros argumentales bien logrados, de esos que enganchan al espectador sin remisión y le obligan a prestar atención, dejándolo anonadado ante la pantalla. Por este motivo, aunque sea una obra un pelín lenta, no se llega a acusar en casi ningún momento (excepto quizá al principio, antes de que todo despegue): uno está lo suficientemente a gusto como para no pensar en el tiempo, cosa que pocas películas consiguen.

Pero es que MOON no es una más de esas producciones que asedian las salas de cine semana tras semana. MOON es distinta, particular, no entra en el juego. Siendo sincero, no parece un film de esta década, ni siquiera de la anterior (de la que, a mi parecer, sólo se puede comparar con la más que notable Gattaca). Debemos transportarnos al cine de ciencia ficción (más concretamente de temática espacial) de los años 70 u 80 para encontrar algo similar de forma natural. Quizá esa nostalgia, ese sabor a clásico, ese minimalismo, con la ausencia de efectos impresionantes o técnicas de cámara sofisticadas, es lo que hace tan especial a este largometraje.

Y si he hablado de minimalismo es porque la película se envuelve en él por los cuatro costados. En un ejercicio de inteligencia poco habitual en la actualidad, el director debutante Duncan Jones (hijo del famoso artista David Bowie) ha optado por la sencillez y la sobriedad para realizar su ópera prima. No sé si ha sido por falta de inversión económica o por gusto, pero ha sido la decisión acertada, el plus y el toque de personalidad que la cinta necesitaba. Pocos actores y prácticamente desconocidos (el más reconocible, Kevin Spacey, sólo presta su voz, mientras que Sam Rockwell, si bien es veterano en este mundillo, no es excesivamente mediático), pocos escenarios, pocos personajes, poco artificio... y, sin embargo, consiguen tantísimo.

Pocas veces se habrá visto aprovechar tan bien unos recursos escasos para conseguir un rendimiento óptimo, os lo aseguro. La cinta hace gala de una gran contención (incluso en algunas grandiosas escenas), se muestra discreta, tranquila, pero todo en ella destila encanto y buen gusto. Desde una música sencilla pero atrayente hasta unos paisajes simples pero muy funcionales, pasando por un buen vestuario, una bonita fotografía y unos pocos actores que rinden muy bien, destacando el protagonista (y otro más, que no quiero desvelar), que conduce el film de forma acertada casi en solitario (además de otro intérprete más que no quiero desvelar por motivos argumentales), en un esfuerzo representativo notable.

Al final, aparecen los créditos sobre fondo negro y se encienden las luces, pero no cabe duda: has asistido al visionado de una buena película, una muy buena película. Un debut casi sin fisuras (si descontamos la lentitud de los primeros compases) para un director joven y prometedor, con muchas posibilidades de hacerse un nombre en el futuro si sigue con productos de esta calidad. Desde luego, yo he disfrutado enormemente. Si queréis algo especial, MOON debería ser vuestra opción. Una cosa más: daros prisa si os interesa, pues no creo que dure mucho en cartelera. A veces, los gustos comerciales no casan del todo con la calidad...

domingo 4 de octubre de 2009

Novedades y opiniones: ¡EL SOPLÓN! y [REC]2

Pese a lo que algunos estaréis pensando, las prácticas no han sido la razón de mi ausencia de la red de redes durante toda esta semana. El pasado sábado una pastilla de memoria RAM se fue al garete (se notaba que ya tocaba que le pasara algo al PC xD) y me ha privado de poder usar mi máquina durante estos días. Sin embargo, ayer por la mañana pude recuperarlo y ponerme un poco al día (vaya, uno falta una semana por la blogosfera y se pierde un montón de cosas). Habría actualizado algo durante esta semana de haber tenido el ordenador, así que ahora me tocará hacer algo de escritura automática y comentaros las últimas novedades bloggeras para mí, a parte de la opinión que tengo sobre un par de películas que he visto recientemente. Vamos allá.

En primer lugar, me complace el anunciaros que un servidor ha "firmado" (xD) una nueva colaboración. Desde hace un par de semanas colaboro con el compañero Dagarin en su sitio, El blog del jugópata, una de las primeras Páginas amigas que añadí y un blog al que le tengo un especial cariño y que me sirvió de fuerte inspiración para empezar con Lobo en el lodo. Por si alguien no está al tanto, comentar que se trata de un sitio dedicado a los videojuegos (aunque a veces se haga algo de off topic), en el que se aúnan noticias, análisis e impresiones, y artículos de opinión de una calidad importante. Sé que iba a retomar el tema de los videojuegos para mi blog, pero al final no será así: todo lo que escriba sobre ese tema irá a parar al sitio de Dagarin. Ya sabéis que a mí no me va eso de publicar el mismo artículo en dos sitios. Lo que sí creo que haré es crear una especie de "sección" en la columna derecha de Lobo en el lodo, añadiendo enlaces a los artículos más importantes que escriba en El blog del jugópata.

Mi colaboración allí, en principio, se basará en la inclusión de noticias sobre DS y Wii, un hueco poco cubierto por el autor, y que yo conozco bastante bien. Además, me animaré con artículos de opinión de vez en cuando, mucho más personales y espero que interesantes. Para muestra, os dejo con los dos que he escrito hasta el momento: uno sobre DSi y otro sobre el tema de la distribución digital y las microtransacciones en los juegos deportivos. Espero que os gusten.

Además, supongo que quizá alguien se haya percatado de que he añadido un nuevo banner en la columna derecha. Se trata del logo y enlace al Foro de los Jugópatas, foros unidos al blog anteriormente citado y de muy reciente creación. De momento somos muy poquitos los que andamos por allí, pero esperamos que la cosa vaya hacia delante y os vayáis animando a participar en ellos. Os garantizo buen ambiente e interesantes y sanas discusiones. Además, tenéis el aliciente de encontraros algo insólito: a un servidor ejerciendo de moderador en unos foros, lo nunca visto (qué estaré haciendo con mi vida ^^U). Cuidado conmigo, porque puedo ser bastantes duro xD. Bromas aparte, os recomiendo la visita y os invito a participar ;).

Y ahora, vamos con las opiniones sobre las dos películas, breves pero espero que útiles para posibles espectadores. Ambas están actualmente en cartelera y son de lo más destacable que se ha estrenado estados dos últimas semanas, aunque debo decir que no han cumplido mis expectativas de calidad.

¡EL SOPLÓN!

En un principio, no tenía pensado ver el fruto de la última unión (recordemos que ya colaboraron en la saga Ocean's) de Matt Damon con el director Steven Soderbergh. Tras haber visto el tráiler, la propuesta no me llamaba lo suficiente la atención como para darle una oportunidad. Sin embargo, a base de bombardearme con él, la publicidad obró su milagro: decidí echarle un vistazo a ver si merecía la pena. Y mucho me temo que, pese a encontrarme un film aceptable, muy lejos queda de ser una buena película. Me explico.

¡EL SOPLÓN! nos propone seguir la historia de un importante ejecutivo de una poderosa empresa, Marc Whitacre (Matt Damon), que de repente se ve obligado a ejercer de espía para el FBI, debido a las numerosas prácticas ilegales (de momento no demostrables) que está ejerciendo su compañía. Se trata de una historia basada en hechos reales, pero a la que han querido añadir un cierto componente humorístico (imagino) para hacerla más atractiva de cara al público.

El problema es que, pese a poseer dos o tres buenos gags y despertar algunas carcajadas, la cinta no consigue la complicidad necesaria por parte del espectador, debido a lo poco que entra en el campo de la comedia. Prefiere conseguir las risas mediante la presentación de una trama aparentemente seria, aunque plagada de hilaridad, falta de lógica y presencia de mucho absurdo. No son malas bazas para una comedia un tanto distinta (algo así a lo que proponía la notable Quemar después de leer), pero no alcanza lo exigible como para entretener como pretende. Al final, queda una cinta que se hace demasiado larga (pese a durar poco más de hora y media) y algo aburrida en general, incapaz de dar lo mejor de sí misma.

Por el camino, quedan algunos puntos positivos, aunque no consiguen salvar al film de ser sólo suficiente. Con esos puntos me refiero al uso interesante y divertido del monólogo interior del protagonista, a la aparición de algunas líneas de diálogo brillantes, al acompañamiento de una música simpática, que parodia géneros como el western y los largometrajes de espías, o a la correcta actuación de los secundarios (bastante desconocidos en general). Pese a ello, es escasamente recomendable y mucho menos quedará varios días en el recuerdo del espectador.

[REC]2

Otra película que no tenía pensado ver pero que, por empuje de los amigos, acabé visionando. Y eso que [REC] (la primera, no vi el remake americano) me pareció una cinta competente dentro de su género, un cierto soplo de aire fresco y un buen trabajo patrio. Sin embargo, ya intuía yo (y con toda la razón del mundo) que esta secuela no sería más que un producto comercial, con ánimo de hacer billetes y que me quitaría el buen sabor de boca que me dejó la original. Lo que no me esperaba es que cayera tan bajo y se notasen tanto sus carencias.

Argumentalmente, nos propone volver a ese bloque de pisos infectado por algún misterioso mal (ya veréis, ya), situando el comienzo justo 15 minutos después del final de la primera entrega. Un grupo de GEOs del estado entran junto a un misterioso personaje en el edificio, con la intención de encontrar supervivientes y documentar bien todo lo que ha pasado allí. No os quiero contar más, porque si os atrevéis a verla, quiero que "disfrutéis" la desagradable sorpresa que nos guarda la trama, para mi gusto cargándose todo el buen trabajo en ese sentido de la precuela. Ojo, el siguiente párrafo (sólo ese) tiene un par de spoilers.

Perdiendo su identidad de forma notable en el aspecto argumental, derivando en una especie de versión cachonda de El Exorcista (uy, vaya, se me escapó), ya me asqueó por completo. Cuando a media cinta dejan el desarrollo en manos de unos niñatos (no se me ocurre otra forma de llamarlo) y sus peripecias... ahí ya me arrepentí directamente de estar en la sala del cine. Supongo que los señores directores habrán querido tirar un poco de gancho comercial para jóvenes (como si su película de por sí no lo fuera bastante ya) y meter un toque adolescente estúpido fue lo mejor que se les ocurrió. Un error importante, la verdad.

Al margen, nos encontramos con una cinta que tiene un par de puntos débiles notables, para tratarse del género que se trata: el primero es lo confuso en algunas escenas de la "cámara documental", que quizá haga ganar algo de realismo a las secuencias violentas o de acción, pero que se carga (desde mi punto de vista) la espectacularidad y la claridad de lo que vemos. El segundo punto en su contra es lo previsible y poco aterrador de los sustos que encontraremos, mucho mejor conseguidos en la primera parte. De hecho, algunos sustos de aquella repiten ahora, en una muestra importante de falta de originalidad. De los actores, prefiero ni hablar: muy sobreactuados, demasiado como para no causar otra cosa que no sea gracia, en lugar de transmitirnos la tensión que debieran. Y es que, como he leído por ahí, si cuando vas a ver una película de terror (o cercana), lo único que consigue son carcajadas... mal vamos.

Como puntos a favor, contamos con el uso de más de una cámara, lo cual le añade algo más de interés y juego a este elemento, además de una superior (sólo por momentos) realización de la cinta en general. Además, el uso de la luz es bastante correcto. Lo siento, pero no se me ocurren más cosas buenas que decir de este producto excesivamente comercial que, para mi gusto, es poco continuista respecto a una buena primera parte y se mete en terrenos que no le favorecen nada, cargándose toda la tensión que mostraba [REC]. Para mí, no supone una mejora de lo anterior (sino más bien una regresión importante), ni siquiera un punto de vista interesante y distinto. Simplemente supone un film insuficiente, que echa por tierra el buen trabajo anterior por las simples ganas de hacer dinero. Alguien debería reflexionar sobre ello, aunque supongo que el éxito que será en taquilla no les dejará ver más allá.

viernes 25 de septiembre de 2009

Opinión de 12 TRAMPAS

Siguiendo con la buena costumbre de escribir una opinión breve (que no una crítica) de vez en cuando, hoy me he animado a traeros mi valoración subjetiva sobre 12 TRAMPAS, el último largometraje que se ha producido bajo el sello fílmico de la WWE. Para quienes no estén muy al tanto, decir que la WWE es una de las más importantes empresas del panorama de la lucha libre internacional (por no decir la más importante o, al menos, la que más dinero mueve hoy en día), contando en nómina con muchos de los luchadores más reconocidos por el público.

Entre ellos, se encuentra John Cena, varias veces campeón y uno de los showman que más controversia genera entre los espectadores: unos le aman y otros le odian. Hace un par de años se intentó convertirlo en un nuevo Hulk Hogan, aunque hay que decir que, aún siendo famoso, no ha llegado a las cotas del legendario luchador. Sin embargo, sí le ha valido para participar en películas, siendo la que hoy nos ocupa la segunda en la que aparece (tras la regularcilla Persecución Extrema, en versión original The Marine). Como hace un tiempo (tampoco tanto) me aficioné bastante a la lucha libre, siempre estoy atento por si algún luchador sale en algún film, y decidí pegarle un ojo a esta 12 TRAMPAS a ver qué ofrecía y si mejoraba las prestaciones de la primera cinta que protagonizó Cena.

En esta ocasión se nos cuenta la historia de Danny Fisher (interpretado por John Cena), un policía que consigue una de las detenciones más importantes de los últimos años al capturar a un peligroso terrorista, Miles Jackson (Aidan Gillen). Sin embargo, antes de ir a prisión Miles culpa a Danny de la muerte de su novia (que fue atropellada por accidente), cosa que afectará la conciencia del agente de la ley. Un año más tarde, Danny ha sido ascendido, al igual que su compañero (Hank, Brian J. White), pero el primero todavía se encuentra turbado por la defunción de la novia del terrorista. Un día, Molly (Ashley Scott), novia de Danny, es raptada por Miles (que se ha fugado), quien también vuela por los aires la casa y el coche del policía. Ahora, por vengaza, Miles Jackson quiere que Fisher vaya superando pruebas si quiere salvar a sus seres queridos...

Argumentalmente hay que reconocer que no tiene del todo mala pinta, pues presenta el recurso de la superación de diversos retos o pruebas para ir avanzando en la trama. Sin embargo, todo se desmorona cuando, a medida que la cinta avanza, vemos que las pruebas son desafíos sin pies ni cabeza, demasiado convenientes como para resultar creíbles y posibles (aún dentro del universo de la historia) y sin excesivo interés de cara al espectador. Así, poco a poco, la sorpresa inicial irá decayendo y tornándose en un cierto aburrimiento inquietante, al cual no ayuda que la película peque de demasiado larga para lo que es (1 hora y 45 minutos bastante mal llevados). Para colmo, el final es malo con avaricia xD.

Personalmente pensaba que 12 TRAMPAS podría cumplir medianamente bien como cinta de acción. Sí y no. Sí si lo que se busca es una sucesión de secuencias trepidantes, persecuciones, situaciones límite, carreras a contrarreloj y demás. No si lo que se quiere es un film de mamporros y tiros pues, para mí sorpresa, carece absolutamente de estos componentes. Digamos que, entre Thai Dragon y La Roca se quedaría más cerca de la segunda, aunque salvando las distancias (mucho) con estos dos exponentes del género.

Si os gustan las pelis donde el protagonista corre de un lado a otro como pollo sin cabeza, ésta os encantará.

Al final queda un regustillo bastante amargo a "típica película de los sábados por la tarde en Tele5 o Antena 3", sinceramente. Una obra que no fuerza demasiado la máquina en cuanto a tareas productivas y puesta en escena, quedándose en aceptable y poco más en este sentido. Los diálogos y las situaciones tampoco ayudan demasiado, pareciendo absurdas en muchos casos y completamente ridículas. Por el mismo camino van las actuaciones, con gente poco conocida en general y tampoco nada brillantes. Una lástima, pues tampoco hace falta tanto para montar algo aceptable dentro del cine de acción.

En resumen, 12 TRAMPAS empieza de forma prometedora, pero va cayendo en un pozo sin fondo a medida que se desarrolla la trama. El resto de elementos no acompañan demasiado, excepto alguna escena medianamente interesante, así que es poco recomendable, a no ser que se sea muy fan de John Cena. Una película que, tristemente, se queda en insuficiente. Avisados quedáis.

martes 22 de septiembre de 2009

Crítica de MALDITOS BASTARDOS

Al fin, el pasado 18 de septiembre, los Bastardos hicieron acto de aparición en las salas de cine de nuestro país. A buen seguro, los fans de Tarantino (entre los que me incluyo) estarían comiéndose las uñas; mientras que sus detractores (que también los tiene) estarían con la caña preparada. Y es que este hombre no deja a nadie indiferente: o se lo ama o se lo odia, no suele haber término medio. Algo así creo que pasará con MALDITOS BASTARDOS: muy posiblemente esté destinada a gustar mucho o a gustar bastante poco, dependiendo de cada uno. Sigue leyendo si quieres saber más.

Érase una vez... en una Francia ocupada por los nazis... Con esa frase empieza este particular "cuento". La historia nos sitúa en un universo paralelo, en la década de los 40, en plena Segunda Guerra Mundial. Hans Landa (interpretado por Christoph Waltz), cargo del ejército nazi apodado "El Cazajudíos", se dedica a revisar las granjas francesas, en busca de familias judías ocultas. En una de sus visitas, acaba con la vida de una familia entera, a excepción de la hija, Shosanna (Mélanie Laurent). Tres años más tarde, Shosanna prepara su venganza personal contra los que tanto le arrebataron, aprovechando el estreno de la última película de tono nazi. Por otro lado, el teniente Aldo Raine (Brad Pitt) y sus Bastardos, un grupo de soldados americanos judíos, se dedican a sembrar el terror en las filas alemanas con métodos extremadamente violentos...

La peor pesadilla de los nazis: el teniente Aldo Raine y el "Oso judío"

Antes he dicho que con Tarantino no existe término medio; pues bien, yo amo su cine desmesuradamente. Desde que vi Pulp Fiction pienso que es el mejor director de cine actual y he visto todas y cada una de sus cintas (la mayoría varias veces), a excepción de su primera (y según dicen, pésima) obra. El tito Quentin nunca me ha decepcionado, nunca. Alguna película puede parecerme más floja que sus dos mejores films (para mi gusto, la citada Pulp Fiction y Reservoir Dogs), pero todas, como mínimo, me parecen muy buenas. Con esto quiero decir que será inevitable durante esta crítica que muestre mi pasión por el cineasta. También os anuncio que la valoración final de los Bastardos será muy alta. Sin embargo, intentaré ser objetivo al desglosaros un poco lo que supone este largometraje, para que os podáis hacer una idea de a lo que os atenéis si decidís acercaros al cine a verla.

Primero, conviene decir lo que NO es MALDITOS BASTARDOS. No se trata de una película violenta ni demasiado gore (teniendo en cuenta a lo que nos tiene acostumbrados Tarantino), aunque sí es cierto que estos ingredientes tienen una moderada presencia en el cóctel. Aunque pueda parecerlo, no se puede clasificar dentro del cine bélico, pues no encaja en el género de ninguna manera. Tampoco es un largometraje que se centre en los Bastardos y su teniente, algo que ha parecido sorprender a algunos compañeros. Hago hincapié en esos tres puntos porque no quiero que os llevéis una impresión equivocada del film. Ahora, a hablar de lo que SÍ es MALDITOS BASTARDOS.

Como suele ser habitual en el cine de Quentin Tarantino, nos encontramos ante una película coral, en la que aparecen bastantes personajes y varias historias que, de una forma u otra, encajan hasta completar un todo algo singular. Así pues, los Bastardos sólo son una pequeña parte de esa unidad, aunque den nombre al film. Posiblemente se trate más la historia de venganza de Shosanna, y la mayoría de hechos giren en torno a esa trama. Organizada en 5 capítulos de extensión variable, asistiremos al visionado de diversos fragmentos, hasta llegar a un desenlace múltiple y cohesionado que cerrará el argumento.

Muy en la línea de lo que nos tiene acostumbrados, a veces da la sensación de que, para Quentin, la historia es sólo un recurso más para mostrar lo que de verdad le gusta: diálogos memorables, alguna secuencia explosiva, muchísimas referencias al mundo del cine, algunos fetichismos, personajes carismáticos... De todo eso y más hay en la cinta de los Bastardos. Las líneas de guión quizá no sean las mejores del director, pero es evidente que llevan su sello personal y están muy por encima de la media. Tenemos alguna secuencia de acción (breves y escasas, pero encajan bien). Las referencias abundan, especialmente al cine americano de hace varias décadas, centrándose en el del oeste (atentos a las melodías que suenan a veces xD) o bélico. Sus fetichismos y constantes no fallan, por ejemplo, los pies femeninos y los zapatos.

Los personajes ya son caso aparte. Siempre me pregunto cómo Quentin consigue en la misma cinta tener varios personajes muy carismáticos, perfectamente definidos, llamativos y que se meten enseguida al público en el bolsillo. Empezando por el teniente Aldo Raine (con un Brad Pitt genial en algunas escenas, simplemente hilarante), siguiendo por el Oso Judío (brillante también Eli Roth), Hugo Stiglitz (adecuado Til Schweiger), Bridget von Hammersmark (excelente Diane Kruger)... hasta llegar al mejor personaje y la mejor actuación (pero buena de verdad): el coronel Hans Landa, con un pletórico Christoph Waltz, que da toda una lección de conversación y gestualización.

A partir de ahora, este hombre debería ser un ejemplo de actuación sublime.

Además, la producción cuenta con sus propias particularidades, que le otorgan más personalidad si cabe al típico estilo Tarantino. No será difícil notar un aire visual a películas de hace unas décadas, con unos tonos más apagados y la casi total ausencia de elaborados efectos especiales o técnicas más modernas (excepto un poco de cámara lenta). La música ensalza esa sensación de tradicional o artesano, con melodías de características cuarenteras y que, a veces, encajarían a la perfección en un western. Además, como curiosidad, la película ha sido grabada (y doblada) en varios idiomas: alemán, francés, italiano e inglés (supongo, en este caso español). Esto hace que buena parte del metraje haya que echar un ojo a los subtítulos, pero la ayuda a ganar en autenticidad. Para nada molesto.

Al final, nos queda una película made in Tarantino. Siento hablar tanto del cineasta, pero es que cualquiera que lo conozca y vea esta obra admitirá que se nota a la legua que es él quien la ha dirigido, pues su estilo está presente por doquier. Por eso, es garantía de pasar dos horas y media entretenidísimas, de esas que se te pasan volando y sin que te des cuenta alguna. Como de costumbre, al final suele quedar un fantástico sabor de boca, la sensación de haber visto un film que, si bien no es del agrado de todos, ha sido mimado y detallado hasta el extremo. Quentin hace el cine que a él le gusta, y quizá por eso sea buen director. Luego podrá gustar al espectador o no.

En resumen, MALDITOS BASTARDOS es una cinta de extremos: depende mucho de si te gusta el cine del director o no. Para los que sean fans, ya saben que se encontrarán. Para los que no, es más de lo mismo. Para los que no lo conozcan, que prueben y se decanten de un lado u otro. Quizá no sea la mejor película de Tarantino, pero está muy por encima de la muy criticada Death Proof. En mi caso particular, la recomiendo encarecidamente, una de las mejores del año, y una obra de excelente.

(Sí, he vuelto a cambiar el sistema de valoración, adoptando de nuevo el antiguo. Me parecía desacertado, para mí (después de probar), valorar las películas con un número, así que lo volveré a hacer en una escala de calificativos, donde se puede desde suspender hasta ser excelente o una obra maestra)