Ayer, 23 de octubre, se estrenó en las salas de cine españolas (500) DÍAS JUNTOS o, en su versión original, 500 days of Summer, un título mucho más acertado y acorde con la trama de la película (luego entenderéis por qué). Si os soy sincero, desconocía el film hasta hace unas semanas, cuando mi novia me lo dio a conocer. Sabiendo que pocas películas llaman poderosamente su atención, pensé que sería interesante, y los trailers (también tremendamente equivocados, luego lo explico) acabaron de atraerme lo suficiente como para darle una oportunidad. Os recomiendo seguir leyendo, pues probablemente esta crítica os quite algunos prejuicios sobre este film.Tom (interpretado por Joseph Gordon-Levitt) es un chico que, desde pequeño, piensa que no puede encontrar la felicidad. Anclado en un trabajo que no le hace sentirse realizado, pasa día tras día de su existencia sin pena ni gloria. Sin embargo, todo cambiará cuando conozca a Summer (Zooey Deschanel), la nueva ayudante de su jefe, una chica aparentemente normal pero que consigue despertar el interés de los hombres con quienes se cruza. Pese a que ella no cree en el amor, ambos comenzarán una relación que les hará madurar... aunque no necesariamente de la forma que ellos creían.
Creo que no os engaño si os digo que la mayoría de las personas que estábamos en la sala de cine ayer por la tarde (más de las que yo pensaba, la verdad, pese a la importante publicidad que ha obtenido por televisión esta producción) esperábamos otra cosa totalmente distinta a la que vimos. Supongo que lo mismo os pasaría a muchos si fuerais a verla: por los trailers televisivos (que abundan, y en horarios de bastante audiencia), parece que nos encontramos ante una típica comedia romántica al uso. Antes de seguir con esta crítica, hago un llamamiento: no os dejéis engañar por esos anuncios, la película NO es una comedia romántica llena de chistes habituales. Imagino que a los espabilados señores que se encargan del marketing les interesa venderla como tal, para ganar en taquilla, pero (y como he leído por la red) (500) DÍAS JUNTOS no merece que tengáis esa percepción tan burda de ella.
Una vez sabemos lo que no es, expliquemos lo que sí es. Alejada del género de la comedia, esta cinta es una película sobre el amor, con alguna pincelada de humor, pero sólo el punto justo para sacar alguna risita aislada al espectador. De esta forma, se quedaría en la clasificación de los films románticos, a secas, sin el componente de comedia tan típico. Pero no os dejéis llevar (de nuevo) por alguna suposición equivocada: tampoco es una de esas obras lacrimógenas y plagadas de momentos dramáticos para buscar la pena del público. Estamos ante un largometraje tímidamente valiente.
Y es que su argumento puede parecer sencillo, típico, demasiado manido y trillado una y otra vez, tanto que ya no nos puede producir ninguna clase de interés. Pero tiene mérito. (500) DÍAS JUNTOS, en una época donde vamos al cine para "escapar" de la realidad mediante la ficción, nos da una buena dosis de realidad anónima, de una historia que le podría pasar a cualquiera (y a buen seguro que muchos se sentirán identificados) y que es tónica habitual en las relaciones de pareja de la vida real. Creo que en ningún momento propone una situación poco creíble ni demasiado ficticia, sino que opta por una visión cotidiana, cercana, algo positiva (pero sin ingenuidad ni artificio) de lo que es el amor y, por supuesto, el desamor.
Montada de forma poco habitual, su desarrollo salta hacia detrás y hacia delante constantemente (sin que por ello sea difícil seguirle el hilo), mostrándonos varios días en esa relación entre sus protagonistas, con una realización simpática y desenfadada para la transición entre escenas. Durante hora y media asistiremos al visionado de días mejores y otros peores, de momentos alegres y de otros horribles, de esperanzas y desilusiones. Lo que pasa en la vida real, sin tapujos, llegando a su punto álgido mediante un excelente monólogo del protagonista, del que la sociedad en general (como mecanismo) debería aprender. Una crítica algo tímida (de ahí lo que he dicho antes de "película tímidamente valiente"), pero que rompe con la concepción de la inmensa parte del género romántico. Y todo eso sin ser maleducada, ni arisca. Así, de esa manera, lo que parecía imposible (que la realidad fuera más interesante que muchas ficciones), no lo es, consiguiendo una cinta entretenida y, hasta cierto punto, didáctica y distinta.
Acompañando a esa trama y a esa propuesta, están una fotografía bastante buena, un montaje original (con algún que otro toque de videoclip, género anterior del director, Marc Webb) y una música reconocible e interesante. Como guinda (y qué guinda), una pareja protagonista que borda sus respectivos papeles, haciéndose perfectamente creíbles y enormemente queridos por el público, acompañados de unos secundarios que no es que desmerezcan, pero que se ven absorbidos por la calidad que desprenden las actuaciones tanto de Joseph (10 razones para odiarte) como de Zooey (Di que sí).
En resumen, una pequeña y apetecible revolución dentro del género romántico, una cinta notable que deja muy buen sabor de boca y sabe ganarse al respetable durante la hora y media que dura. Un ejemplo de que buscar otros caminos a veces puede ser la mejor opción y de que las apariencias (por sus trailers) engañan. Muy recomendable si os gusta el género romántico sin artificio y si queréis ver una película un tanto personal. Seguro que os sentís reflejados en sus protagonistas, por un lado o por otro.
Creo que no os engaño si os digo que la mayoría de las personas que estábamos en la sala de cine ayer por la tarde (más de las que yo pensaba, la verdad, pese a la importante publicidad que ha obtenido por televisión esta producción) esperábamos otra cosa totalmente distinta a la que vimos. Supongo que lo mismo os pasaría a muchos si fuerais a verla: por los trailers televisivos (que abundan, y en horarios de bastante audiencia), parece que nos encontramos ante una típica comedia romántica al uso. Antes de seguir con esta crítica, hago un llamamiento: no os dejéis engañar por esos anuncios, la película NO es una comedia romántica llena de chistes habituales. Imagino que a los espabilados señores que se encargan del marketing les interesa venderla como tal, para ganar en taquilla, pero (y como he leído por la red) (500) DÍAS JUNTOS no merece que tengáis esa percepción tan burda de ella.
Una vez sabemos lo que no es, expliquemos lo que sí es. Alejada del género de la comedia, esta cinta es una película sobre el amor, con alguna pincelada de humor, pero sólo el punto justo para sacar alguna risita aislada al espectador. De esta forma, se quedaría en la clasificación de los films románticos, a secas, sin el componente de comedia tan típico. Pero no os dejéis llevar (de nuevo) por alguna suposición equivocada: tampoco es una de esas obras lacrimógenas y plagadas de momentos dramáticos para buscar la pena del público. Estamos ante un largometraje tímidamente valiente.
Y es que su argumento puede parecer sencillo, típico, demasiado manido y trillado una y otra vez, tanto que ya no nos puede producir ninguna clase de interés. Pero tiene mérito. (500) DÍAS JUNTOS, en una época donde vamos al cine para "escapar" de la realidad mediante la ficción, nos da una buena dosis de realidad anónima, de una historia que le podría pasar a cualquiera (y a buen seguro que muchos se sentirán identificados) y que es tónica habitual en las relaciones de pareja de la vida real. Creo que en ningún momento propone una situación poco creíble ni demasiado ficticia, sino que opta por una visión cotidiana, cercana, algo positiva (pero sin ingenuidad ni artificio) de lo que es el amor y, por supuesto, el desamor.Montada de forma poco habitual, su desarrollo salta hacia detrás y hacia delante constantemente (sin que por ello sea difícil seguirle el hilo), mostrándonos varios días en esa relación entre sus protagonistas, con una realización simpática y desenfadada para la transición entre escenas. Durante hora y media asistiremos al visionado de días mejores y otros peores, de momentos alegres y de otros horribles, de esperanzas y desilusiones. Lo que pasa en la vida real, sin tapujos, llegando a su punto álgido mediante un excelente monólogo del protagonista, del que la sociedad en general (como mecanismo) debería aprender. Una crítica algo tímida (de ahí lo que he dicho antes de "película tímidamente valiente"), pero que rompe con la concepción de la inmensa parte del género romántico. Y todo eso sin ser maleducada, ni arisca. Así, de esa manera, lo que parecía imposible (que la realidad fuera más interesante que muchas ficciones), no lo es, consiguiendo una cinta entretenida y, hasta cierto punto, didáctica y distinta.
Acompañando a esa trama y a esa propuesta, están una fotografía bastante buena, un montaje original (con algún que otro toque de videoclip, género anterior del director, Marc Webb) y una música reconocible e interesante. Como guinda (y qué guinda), una pareja protagonista que borda sus respectivos papeles, haciéndose perfectamente creíbles y enormemente queridos por el público, acompañados de unos secundarios que no es que desmerezcan, pero que se ven absorbidos por la calidad que desprenden las actuaciones tanto de Joseph (10 razones para odiarte) como de Zooey (Di que sí).En resumen, una pequeña y apetecible revolución dentro del género romántico, una cinta notable que deja muy buen sabor de boca y sabe ganarse al respetable durante la hora y media que dura. Un ejemplo de que buscar otros caminos a veces puede ser la mejor opción y de que las apariencias (por sus trailers) engañan. Muy recomendable si os gusta el género romántico sin artificio y si queréis ver una película un tanto personal. Seguro que os sentís reflejados en sus protagonistas, por un lado o por otro.









