viernes, 12 de marzo de 2010

Mis lecturas: La soledad de los números primos (de Paolo Giordano)

Una nueva obra viene hoy a engrosar la sección literaria de este blog, una novela que, y empieza a ser costumbre, comentó primero el compañero Okubo en su sitio, El Lagarto Hipotético. Antes de nada, darle las gracias a él por darme el empujón necesario para leerla con esta entrada que publicó hace unas semanas. Como no podía ser de otra manera, os invito a todos a echarle un vistazo para complementar lo que podréis leer en este artículo.

Y es que, de no ser por esa entrada, reconozco que nunca habría leído La soledad de los números primos, pese a lo cerca que lo tenía (gracias a Cris). No sé si alguno lo habréis visto en algún catálogo de venta, pero es el claro caso de un libro que merece mucho la pena y cuya nota promocional le hace más mal que bien (al menos, según se mire). Cuando leí dicha nota hace algunos meses, todo apuntaba a que esta novela era una típica historia romántica plagada de dificultades, dirigida a un público juvenil. Supongo que interesa publicitarla así porque quizá consigan vender más, pero echa para atrás a otro tipo de público, entre los cuales me considero. Nada que ver con la citada nota promocional: La soledad de los números primos es un trabajo adulto, complejo, difícil de digerir en ocasiones y, ya lo digo, muy satisfactorio de leer. Pero no adelantemos acontecimientos.

El autor

La obra que hoy nos ocupa es, hasta el momento, la única novela que ha escrito un jovencísimo (no llega a la treintena de edad) y prometedor escritor italiano, Paolo Giordano. Nacido en 1982 en Turín, hijo de un ginecólogo y una profesora de inglés, su carrera académica ha sido simplemente espectacular, obteniendo unas notas envidiables que bien le han valido la licenciatura cum laude en Física Teórica. Un momento, diréis, ¿Física Teórica? Pues sí, un hombre que teóricamente es más de ciencias que de letras, que estudia partículas y reacciones y no comportamientos, ha conseguido una ópera prima simplemente maravillosa.

Esta ópera prima que hoy tratamos le ha permitido ganar media docena de premios, entre los que se encuentra el Premio Strega en el año 2008 (cuando se publicó en Italia esta novela), habiendo sido, si no estoy mal informado, el escritor más joven en ganarlo. Refiriéndonos también a La soledad de los números primos, tuvo el honor de ser el libro más vendido en su país de origen hace dos años, además de encontrarse ya en post-producción su adaptación cinematográfica (con lo que es de esperar que la podamos ver este año), que cuenta con la aparición de la popular Isabella Rossellini y la participación activa del propio autor en labores de guión y escenografía. Ya saliéndonos del libro que hoy tratamos, Paolo Giordano cuenta con toda una serie de relatos para una revista italiana, así como con un par de publicaciones científicas en su ámbito. Posiblemente uno de los escritores jóvenes con más talento, es de esperar (al menos, yo lo hago) que siga escribiendo obras de gran nivel.

La obra

La soledad de los números primos, más que contarnos una historia, supone un seguimiento a las trayectorias vitales de dos seres humanos especiales: Alice y Mattia. Marcados ambos por un terrible accidente en su infancia, son incapaces de llevar una vida normal y corriente, de relacionarse como es habitual con los demás, sintiéndose sólo completamente a gusto en presencia del otro. Alice, que quedó coja de una pierna de niña, ha crecido con la anorexia como inexorable compañera. Mattia, que perdió a su hermana gemela cuando era pequeño, se autolesiona cada vez que tiene ocasión para escapar de su vacío personal. Dos almas gemelas, dos números primos gemelos, que se acerca y se alejan a lo largo de su vida, atrayéndose irremediablemente pero, a su vez, separándose por sus propios muros personales.

Si sentís el impulso de pensar por esta sinopsis que se trata de algún tipo de novela romántica de corte juvenil, ni se os ocurra hacerlo. Nada más lejos de la realidad, lo he dicho antes y lo reitero ahora: estamos ante una obra adulta, compleja psicológicamente hablando, que cuenta con unos personajes llenos de demonios personales y que puede ser difícil de aceptar en algunos momentos. El inicio, sin ir más lejos, se muestra desgarrador, como un puñetazo en el estómago, avisando al lector de lo que tiene entre manos. Después quizá se vaya moderando en bastantes ocasiones, pero sólo porque busca más el entendimiento a nivel intuitivo que el mostrar específicamente las secuencias difícilmente digeribles. Obviamente, y lo digo ya, no está hecho para cualquier clase de lector. Eso sí, si le das una oportunidad y entras en su perfil, es extraordinariamente disfrutable.

Y a eso ayuda también el portentoso estilo de Paolo Giordano, libre de artificios o cosas superfluas, contando sólo con las descripciones justas (es decir, muy pocas y breves), las metáforas adecuadas (alguna hay simplemente sublime) y los diálogos exactos. Se podría decir que La soledad de los números primos es una obra muy intimista, que no abusa de hipérboles y se centra en hablarnos de forma sencilla, sincera y directa. No es de extrañar leer entonces alguna palabra malsonante, usando un registro muy de andar por casa, pero no por ello falto de belleza estilística y calidad literaria. Giordano sabe cómo se hace, sin lugar a dudas.

A nivel de estructura, la obra se divide en siete partes que, a su vez, albergan una serie de capítulos más o menos extensos (más breves al principio, más extensos hacia el final) hasta llegar a la cifra de 47. Cada una de sus partes discurre en un año distinto, desde 1983 hasta 2007, salteando de vez en cuando. Por ello, nos da la sensación de estar siguiendo la vida de los dos personajes en sus momentos clave, como si se tratara de un diario con un narrador omnisciente. Sin duda, una decisión muy acertada, que hace muy amena a la obra y muy apta para leerla en intervalos de poco tiempo. Tampoco es más larga de lo que conviene, siendo una lectura absorbente que se disfrutará de manera intensa en unos pocos días.

Una vez hablado de estilo, no quiero cerrar esta reseña sin hacer referencia a otros dos puntos importantes del libro. En primer lugar, se hace una crítica (de forma un tanto indirecta, pero presente) a la clase media-alta (más lo segundo que lo primero) de la sociedad italiana (y, por extensión, occidental), concretamente a una generación de padres incapaces de comprender a sus hijos, sus problemas y sus preocupaciones, que les dan materialmente todo lo que puedan querer pero que, a nivel afectivo, dejan mucho que desear. No es el tema central de la novela, pero tiene su importancia y ofrece una reflexión interesante.

El segundo aspecto que quiero tratar antes de acabar es el magnífico elenco de personajes secundarios que podemos encontrar en La soledad de los números primos. Pese a ser eso, secundarios, y estar más o menos desarrollados, prácticamente todos gozan de un carisma imponente, que hace fácil recordarlos de memoria. Cada uno tiene algún tipo de problema personal, desde Soledad (de las primeras que conocemos), una especie de criada suramericana de la familia de Alice, que se niega a sí misma el hecho de que su marido la abandonara, hasta Nadia, una mujer treintañera que no ha encontrado el amor y cada vez lo intenta menos, pasando por Denis, compañero de estudios de Mattia, que lo ama en secreto pero sabe que no lo tendrá. Como podéis ver, el autor trata, con los secundarios, toda una serie de aspectos (homosexualidad, abandono de la pareja, desamor adulto, negación de la realidad...) muy actuales, de manera llana pero compleja. Son el tipo de matices que le otorgan mayor profundidad y realismo a una obra, sin duda.

Y bueno, no quiero extenderme más, pero seguiría escribiendo maravillas sobre esta novela. No apta para cualquier público, pero absorbente durante la lectura y de un gusto exquisito una vez se consigue digerir. En mi opinión, uno de los mejores debuts literarios que he podido disfrutar, una obra adulta, de calidad, que no renuncia a la cercanía, al realismo, a la vez que a un estilo propio. Gran novela, recomendadísima lectura si te sientes dentro del target al que se dirige.

2 comentarios:

Okubo dijo...

Cómo me gusta ser el "culpable" de que la gente descubra libros como éste ^^

Tienes razón al decir que se trata de un debut inmejorable. Ahora mismo siento una mezcla de admiración y envidia hacia Giordano. Qué bien describe este hombre la soledad, el sufrimiento, la angustia vital... Con unas palabras cercanas, una metáforas muy bien escogidas y de una forma directa (y en ocasiones desgarradora) habla de los sentimientos en toda su crudeza. Nada de sensiblerías ni de cursilerías. Sus palabras llegan desatadas al lector.

Personalmente me resultó especialmente inspirador el capítulo en el que se presenta a Denis. En apenas dos párrafos describe al personaje en toda su humanidad de una forma desgarradora. Qué envidia. Ojalá fuese capaz de escribir algo sólo la mitad de bueno.

Tenemos mucho que aprender de Paolo Giordano ^^

M2Hero dijo...

Mucho que aprender y muchísimo que disfrutar en un futuro si decide (que sería lo más lógico) seguir escribiendo novelas. Se puede pensar que no superará su ópera prima, pero yo estoy convencido de que crecerá como escritor e irá a más. No quiero ser demasiado optimista, pero ya fue el autor más vendedor en su país con esta (su) primera novela, además de ganar bastantes premios. Imagínate la trayectoria que puede tener. Envidiable, pero con la ventaja de que podremos gozar de ella.

En cuanto a como enfoca los sentimientos diversos, muy de acuerdo con lo que dices: de manera directa y sencilla, a la par que desgarradora y fiel, una auténtica delicia para el lector que se atreva a darle la oportunidad. Cada uno de los secundarios está genialmente introducido, siendo Denis uno de los máximos exponentes (lástima que luego le perdamos la pista) junto, en mi opinión, Nadia y Viola (que también tiene tela como nos la va desgranando).

En fin, estupendísima recomendación de tu parte ;).

Un saludo.