Aunque no haya publicado más reseñas, en estos últimos 2 o 3 meses habré leído cerca de media docena de libros, de distinta índole y condición, pero todos ellos con algo en común: eran obras que llevaba tiempo queriendo leer, de esas que me parecía obligado disfrutar algún día. Sin duda, de todas ellas, 1984 es la que más me ha impresionado y, en consecuencia, la que más me ha gustado. Una novela que debería estar entre las lecturas obligatorias de los institutos (y no muchas de las medianías que están), un libro que alguna vez en la vida hay que abrir y leer.
Mi primer "contacto" (aunque de manera inconsciente) con esta obra fue hace ya bastantes años, cuando posiblemente tendría la mitad de edad que ahora. En nuestro viaje de camino al colegio, mi padre y yo pasábamos por un polígono industrial. Pues bien, en dicho polígono, en una pared de una de sus naves, estaba pintada la siguiente afirmación: "Orwell tenía razón, 1984 es realidad". Por supuesto, yo no entendí esta oración hasta que más tarde, alguno de mis profesores (de Lengua y literatura o de Filosofía, no lo recuerdo) me habló de George Orwell y, por mi cuenta, indagué sobre su obra.
Puede que sonase un tanto exagerada la proclama del grafitero anónimo, pero es evidente la similitud de nuestra sociedad actual (y es de esperar que también la futura) con el grueso de ideas que se muestran en la novela de Orwell. De cosas como esta hablaremos en esta reseña. Sin embargo, antes, me gustaría agradecer a Okubo de El Lagarto Hipotético el empujón que me dio para leerla gracias a esta entrada. Después de tantos años, si al final me animé a echarle un vistazo fue por su artículo. Pedirle perdón también a él por anticipado (y a vosotros, lectores) por las similitudes que mi reseña pueda tener con la suya. Al fin y al cabo, veo que la obra nos ha causado las mismas impresiones ^^.
El autor
Lo he citado varias veces en lo que va de reseña, pero puede que muchos de vosotros no estéis familiarizados con su nombre. Eric Arthur Blair es el nombre real de George Orwell (que no es más que un seudónimo), escritor, periodista y, porqué no decirlo, hombre comprometido con sus ideales. Nació en la India británica en 1903, y se conoce que fue un estudiante prodigio tanto de niño como de joven. Sin embargo, la precaria situación económica de su familia le impidió seguir los estudios en la universidad, lo que le llevó a pasar por un sinfín de trabajos, además de por experiencias difíciles como la indigencia. Afín a la izquierda (en términos políticos), Orwell era un hombre comprometido por la causa, llegando a participar en la Guerra Civil Española en el bando republicano (hecho que destaco quizá por ser la circunstancia que puedan tener más presente los lectores), escribiendo después Homenaje a Cataluña.
Periodista y ensayista para empresas como la famosa BBC, Orwell es más conocido por su labor como escritor, especialmente por sus dos últimos libros: Rebelión en la granja (1945, novela corta que un servidor ha podido disfrutar) y 1984 (editada en 1949 y que recibe el título de alterar las dos últimas cifras del año 1948, cuando Orwell la terminó de escribir). En ellas, como es habitual en su obra, critica a los totalitarismos políticos, con especial presencia en ocasiones del comunismo soviético extremo perpetrado por Stalin. Esta crítica (o sátira, depende) le valió muchas complicaciones a la hora de publicar sus obras. Como dato final, destacar que murió joven, en 1950, aquejado de una tuberculosis de la que renqueaba desde su juventud como indigente en París y Londres.
Antes de pasar a hablar del libro, me gustaría resaltar un último hecho: fijaos en la importancia de la obra de Orwell, hasta tal punto de que se utiliza el adjetivo orwelliano/a para referirse a situaciones, hechos o entes que se asemejan a lo visto en sus novelas. Esto no suele pasar muchas veces (con ejemplos como dantesco/a o kafkiano/a).
La obra
La novela se desarrolla en un hipotético y futuro 1984 (recordemos en que fecha se publicó), aunque ninguno de los personajes pueda afirmar que ese sea el año en el que se encuentran. El mundo se encuentra dividido en tres grandes potencias en constante pugna unas con otras, aunque todas con un sistema de gobierno totalitario: Oceanía y su IngSoc (deformación del Socialismo Inglés), Eurasia y su neobolchevismo y Asia oriental y su "adoración de la muerte" o "ausencia del yo". En Oceanía, concretamente en Londres (lugar donde se desarrolla la acción), Winston Smith, nuestro protagonista, vive acosado por las telepantallas (que registran casi todo lo que hacen los ciudadanos), los micrófonos, el Partido Único y el Gran Hermano, ente y representación de los valores del partido.
En esta sociedad donde no se puede hacer nada sin temor a ser descubierto, donde no se puede pensar distinto a lo que se inculca, Winston trabaja en el Ministerio de la Verdad (uno de los cuatro ministerios de nombre hipócrita que pueblan Londres), lugar donde se destruyen documentos no convenientes para el Partido y donde se reescriben noticias, hechos y textos para adaptarlos a las ideas y predicciones del Gran Hermano. Pero Winston ha alcanzado a odiar el Partido y al Gran Hermano. Cansado de tanta opresión y la ausencia de libertad, comenzará a escribir un diario personal, para más tarde iniciar una relación amorosa con otra miembro del Partido. ¿Hacia dónde le llevarán estas decisiones, estos actos de rebeldía?
La verdad es que es difícil hablar de la trama de 1984 sin decir más de la cuenta, a la vez que es complicado tratar las ideas inherentes a la obra sin destripar el argumento. Por esto, ruego que me perdonéis si soy poco preciso o demasiado aclarador, pero es que esta obra tiene tal magnitud ideológica que no se puede hablar de ella a la ligera. En gran medida, en ese hecho reside parte de su atractivo.
Y es que, más importante que la historia de Winston Smith, son las circunstancias que la rodean, la sociedad en la que sucede, el universo terriblemente oscuro que nos presenta. En estas circunstancias, esta sociedad, este universo, Orwell vacía toda su crítica (y sátira) a los regímenes totalitarios, a la vez que expresa su temor a que, en un futuro, ocurran cosas tan horribles como la manipulación del pensamiento, el control de los medios de masas, la unidad absoluta intelectual y política, etc. Y no es por ser pesimista, pero ya vemos que la pintada no iba tan desencaminada: ¿acaso en 2010 nuestra sociedad, nuestra forma de vivir, no guarda similitudes con lo escrito hace 60 años por Orwell?
Esta y otras preguntas y digresiones filosóficas son las que nos pueden asaltar durante y después de leer 1984, desde luego una obra que hace a uno reflexionar y espabilarse, que falta nos hace en este mundo. Podría poner decenas de ejemplos, pero tampoco quiero chafaros la historia del libro y el disfrute que podáis obtener de ella. Sin embargo, especial mención haré al idioma que quieren implementar en la sociedad distópica (por eso de que es utópica pero no deseable) de la novela: la neolengua, una deformación del inglés, eliminando palabras a montones para, mediante la reducción del vocabulario, limitar el pensamiento.
Pero no penséis que 1984 se limita a ofrecer una crítica feroz envuelta en una ambientación lograda y atractiva (aún en su oscuridad). Presenta secuencias realmente impactantes, momentos en los que nos tendrá con el corazón en un puño y escenas cotidianas (para la sociedad de la obra) deliciosamente narradas. Frases (como ya pasó con Rebelión en la granja) que son como una patada llena de sinceridad. Crudeza, pero bien manejada. No es raro soltar alguna sonrisa o carcajada amargas mientras se lee este libro.
Dividida en tres partes, que a su vez constan de varios capítulos de longitud variable, 1984 supone una lectura absorbente, de esas que hacen que leamos a marchas forzadas, ansiosos por saber qué pasará con los personajes y, porqué no decirlo, por conocer nuevos horrores a cargo del Partido Único. Estilísticamente, no se pueden poner pegas: Orwell (al menos lo que yo le he leído) era claro y contaba con la suficiente habilidad como para que leerle no sea menos que una delicia. Destacar en este punto lo atractivo de la forma empleada, introduciéndonos en una especie de pensamiento-monólogo centrado en la figura de Winston, pero que es muy rico al hacernos saber de toda su realidad y lo que le rodea. Magnífico.
Y por hoy, me parece que ya está bien, porque todo el tiempo que leáis esta reseña no estaréis leyendo el libro que la ocupa. Recomiendo también pegarle un vistazo a la entrada que escribió Okubo en su día, para completar la impresión sobre 1984, mucho más completa y autorizada que la mía. Por mi parte, afirmar que la novela que hoy hemos tratado es una obra maestra, una de esas lecturas que, además de entretener, nos hacen ir más allá. Un libro maduro y sencillo, a la par que sincero y auténtico, de esos que no se olvidan tras disfrutarlos. No hagáis como yo (que han pasado años desde que conocí su existencia): si os ha llamado la atención esta reseña o la de Okubo, no lo dudéis y haceros con la novela. La disfrutaréis, palabra.
P.D.: Lamento un poco el desorden o la inexactitud en esta reseña, pero no es fácil hablar como es debido de esta obra.
Mi primer "contacto" (aunque de manera inconsciente) con esta obra fue hace ya bastantes años, cuando posiblemente tendría la mitad de edad que ahora. En nuestro viaje de camino al colegio, mi padre y yo pasábamos por un polígono industrial. Pues bien, en dicho polígono, en una pared de una de sus naves, estaba pintada la siguiente afirmación: "Orwell tenía razón, 1984 es realidad". Por supuesto, yo no entendí esta oración hasta que más tarde, alguno de mis profesores (de Lengua y literatura o de Filosofía, no lo recuerdo) me habló de George Orwell y, por mi cuenta, indagué sobre su obra.
Puede que sonase un tanto exagerada la proclama del grafitero anónimo, pero es evidente la similitud de nuestra sociedad actual (y es de esperar que también la futura) con el grueso de ideas que se muestran en la novela de Orwell. De cosas como esta hablaremos en esta reseña. Sin embargo, antes, me gustaría agradecer a Okubo de El Lagarto Hipotético el empujón que me dio para leerla gracias a esta entrada. Después de tantos años, si al final me animé a echarle un vistazo fue por su artículo. Pedirle perdón también a él por anticipado (y a vosotros, lectores) por las similitudes que mi reseña pueda tener con la suya. Al fin y al cabo, veo que la obra nos ha causado las mismas impresiones ^^.
El autor
Lo he citado varias veces en lo que va de reseña, pero puede que muchos de vosotros no estéis familiarizados con su nombre. Eric Arthur Blair es el nombre real de George Orwell (que no es más que un seudónimo), escritor, periodista y, porqué no decirlo, hombre comprometido con sus ideales. Nació en la India británica en 1903, y se conoce que fue un estudiante prodigio tanto de niño como de joven. Sin embargo, la precaria situación económica de su familia le impidió seguir los estudios en la universidad, lo que le llevó a pasar por un sinfín de trabajos, además de por experiencias difíciles como la indigencia. Afín a la izquierda (en términos políticos), Orwell era un hombre comprometido por la causa, llegando a participar en la Guerra Civil Española en el bando republicano (hecho que destaco quizá por ser la circunstancia que puedan tener más presente los lectores), escribiendo después Homenaje a Cataluña.
Periodista y ensayista para empresas como la famosa BBC, Orwell es más conocido por su labor como escritor, especialmente por sus dos últimos libros: Rebelión en la granja (1945, novela corta que un servidor ha podido disfrutar) y 1984 (editada en 1949 y que recibe el título de alterar las dos últimas cifras del año 1948, cuando Orwell la terminó de escribir). En ellas, como es habitual en su obra, critica a los totalitarismos políticos, con especial presencia en ocasiones del comunismo soviético extremo perpetrado por Stalin. Esta crítica (o sátira, depende) le valió muchas complicaciones a la hora de publicar sus obras. Como dato final, destacar que murió joven, en 1950, aquejado de una tuberculosis de la que renqueaba desde su juventud como indigente en París y Londres.
Antes de pasar a hablar del libro, me gustaría resaltar un último hecho: fijaos en la importancia de la obra de Orwell, hasta tal punto de que se utiliza el adjetivo orwelliano/a para referirse a situaciones, hechos o entes que se asemejan a lo visto en sus novelas. Esto no suele pasar muchas veces (con ejemplos como dantesco/a o kafkiano/a).
La obra
La novela se desarrolla en un hipotético y futuro 1984 (recordemos en que fecha se publicó), aunque ninguno de los personajes pueda afirmar que ese sea el año en el que se encuentran. El mundo se encuentra dividido en tres grandes potencias en constante pugna unas con otras, aunque todas con un sistema de gobierno totalitario: Oceanía y su IngSoc (deformación del Socialismo Inglés), Eurasia y su neobolchevismo y Asia oriental y su "adoración de la muerte" o "ausencia del yo". En Oceanía, concretamente en Londres (lugar donde se desarrolla la acción), Winston Smith, nuestro protagonista, vive acosado por las telepantallas (que registran casi todo lo que hacen los ciudadanos), los micrófonos, el Partido Único y el Gran Hermano, ente y representación de los valores del partido.
En esta sociedad donde no se puede hacer nada sin temor a ser descubierto, donde no se puede pensar distinto a lo que se inculca, Winston trabaja en el Ministerio de la Verdad (uno de los cuatro ministerios de nombre hipócrita que pueblan Londres), lugar donde se destruyen documentos no convenientes para el Partido y donde se reescriben noticias, hechos y textos para adaptarlos a las ideas y predicciones del Gran Hermano. Pero Winston ha alcanzado a odiar el Partido y al Gran Hermano. Cansado de tanta opresión y la ausencia de libertad, comenzará a escribir un diario personal, para más tarde iniciar una relación amorosa con otra miembro del Partido. ¿Hacia dónde le llevarán estas decisiones, estos actos de rebeldía?
La verdad es que es difícil hablar de la trama de 1984 sin decir más de la cuenta, a la vez que es complicado tratar las ideas inherentes a la obra sin destripar el argumento. Por esto, ruego que me perdonéis si soy poco preciso o demasiado aclarador, pero es que esta obra tiene tal magnitud ideológica que no se puede hablar de ella a la ligera. En gran medida, en ese hecho reside parte de su atractivo.
Y es que, más importante que la historia de Winston Smith, son las circunstancias que la rodean, la sociedad en la que sucede, el universo terriblemente oscuro que nos presenta. En estas circunstancias, esta sociedad, este universo, Orwell vacía toda su crítica (y sátira) a los regímenes totalitarios, a la vez que expresa su temor a que, en un futuro, ocurran cosas tan horribles como la manipulación del pensamiento, el control de los medios de masas, la unidad absoluta intelectual y política, etc. Y no es por ser pesimista, pero ya vemos que la pintada no iba tan desencaminada: ¿acaso en 2010 nuestra sociedad, nuestra forma de vivir, no guarda similitudes con lo escrito hace 60 años por Orwell?
Esta y otras preguntas y digresiones filosóficas son las que nos pueden asaltar durante y después de leer 1984, desde luego una obra que hace a uno reflexionar y espabilarse, que falta nos hace en este mundo. Podría poner decenas de ejemplos, pero tampoco quiero chafaros la historia del libro y el disfrute que podáis obtener de ella. Sin embargo, especial mención haré al idioma que quieren implementar en la sociedad distópica (por eso de que es utópica pero no deseable) de la novela: la neolengua, una deformación del inglés, eliminando palabras a montones para, mediante la reducción del vocabulario, limitar el pensamiento.
Pero no penséis que 1984 se limita a ofrecer una crítica feroz envuelta en una ambientación lograda y atractiva (aún en su oscuridad). Presenta secuencias realmente impactantes, momentos en los que nos tendrá con el corazón en un puño y escenas cotidianas (para la sociedad de la obra) deliciosamente narradas. Frases (como ya pasó con Rebelión en la granja) que son como una patada llena de sinceridad. Crudeza, pero bien manejada. No es raro soltar alguna sonrisa o carcajada amargas mientras se lee este libro.
Dividida en tres partes, que a su vez constan de varios capítulos de longitud variable, 1984 supone una lectura absorbente, de esas que hacen que leamos a marchas forzadas, ansiosos por saber qué pasará con los personajes y, porqué no decirlo, por conocer nuevos horrores a cargo del Partido Único. Estilísticamente, no se pueden poner pegas: Orwell (al menos lo que yo le he leído) era claro y contaba con la suficiente habilidad como para que leerle no sea menos que una delicia. Destacar en este punto lo atractivo de la forma empleada, introduciéndonos en una especie de pensamiento-monólogo centrado en la figura de Winston, pero que es muy rico al hacernos saber de toda su realidad y lo que le rodea. Magnífico.
Y por hoy, me parece que ya está bien, porque todo el tiempo que leáis esta reseña no estaréis leyendo el libro que la ocupa. Recomiendo también pegarle un vistazo a la entrada que escribió Okubo en su día, para completar la impresión sobre 1984, mucho más completa y autorizada que la mía. Por mi parte, afirmar que la novela que hoy hemos tratado es una obra maestra, una de esas lecturas que, además de entretener, nos hacen ir más allá. Un libro maduro y sencillo, a la par que sincero y auténtico, de esos que no se olvidan tras disfrutarlos. No hagáis como yo (que han pasado años desde que conocí su existencia): si os ha llamado la atención esta reseña o la de Okubo, no lo dudéis y haceros con la novela. La disfrutaréis, palabra.
P.D.: Lamento un poco el desorden o la inexactitud en esta reseña, pero no es fácil hablar como es debido de esta obra.

5 comentarios:
Interesante novela que también tengo ganas de leer desde que leí la reseña de Okubo y la tuya propia ahora mismo. Por desgracia, aquí al lado están los exámenes, y tengo entre manos ahora Los Mitos de Cthulhu, y una lista bien larga de libros que leer, como Metro 2033, Venus Prime III, IV, V y VI, etc...De todos modos estaré pendiente para cuando acabe, de conseguir el libro de Orwell.
Por cierto, supongo que querrías decir pseudónimo y no sinónimo con el nombre del autor ;)
Pues querido amigo M2Hero,
qué voy a decir yo de este libro que lo considero de cabecera y de obligada lectura...
Un post muy interesante y como bien dices es difícil hablar de este libro. Hace ya tiempo que traté yo de hacerlo en
http://tengobocaynopuedogritar.blogspot.com/2009/06/1984-de-george-orwell-1949-nineteen.html
Un saludo
Como suele decirse, más vale tarde que nunca, sobre todo si hablamos de leer un libro imprescindible, no sólo por su valor literario, sino también por su valor intelectual, político y social.
Y ahora intentaré apuntar algunas cosas que tu texto me ha sugerido. La mayor parte de la ciencia ficción distópica surge como crítica al presente, aunque es curioso cómo el paso del tiempo acaba demostrando la gran proyección de futuro que tuvieron libros como 1984 o Un Mundo Feliz. Probablemente Orwell no pensó demasiado en el futuro mientras escribía, pero es indudable que nuestra sociedad se parece mucho a la que él anticipó, aunque de una forma mucho más sutil y siniestra (porque nuestro Gran Hermano no es visible, pero nos vigila igualmente).
Me ha gustado que destaques el uso de la neolengua, porque lo que dijo Orwell de controlar el pensamiento a través del lenguaje no es ninguna tontería. Lo dice alguien cuya principal herramienta para cambiar pensamientos es la palabra.
También me ha gustado que, además de su mensaje y su ambientación, remarques el valor humano del relato, pues sin duda alguna lo tiene. Momentos crudos tiene muchos, pero también momentos muy humanos (la canción de la vieja proletaria, por ejemplo).
Otra cosa, ¿a qué viene esto?: "Recomiendo también pegarle un vistazo a la entrada que escribió Okubo en su día, para completar la impresión sobre 1984, mucho más completa y autorizada que la mía." ¿Más autorizada por qué? ¿Qué autoridad tengo yo para hablar de algo mejor que tú? XD
Por cierto, si quieres ver de verdad lo que es una buena adaptación de un libro al cine, busca la película de 1984 de Michael Radford (rodada en el año 1984, en el mismo tiempo y lugar que la obra literaria).
Un saludo.
@HVN: Gracias por la corrección, menuda pájara más grande me ha dado xD. Solucionado.
Mala cosa eso de tener exámenes y buena lo de las lecturas pendientes. Eso sí, te aseguro que 1984 no te defraudará ;).
@Crowley: Es tan grande y tan lleno de ideas que es complicado tratarlo, sí. Leí tu entrada y qué decir: totalmente de acuerdo con lo que reflejas en ella. Es verdad que ese miedo, esa desazón, no le abandonan a uno fácilmente tras leer y reflexionar lo escrito en 1984.
@Okubo: Creo que la primera idea que expresas ocurre porque, al ser unas personas que han estudiado en profundidad el presente, son capaces de inferir el futuro, aunque no sea conscientemente. Por ello, al escribir una crítica (exagerada y pronunciada), pueden llegar a hacerse eco de corrientes próximas, basándose en su presente. De hecho, el mismo Orwell afirmó que algunas ideas de las que escribió en el libro le vinieron al ver prácticas del franquismo cuando luchó en la Guerra Civil (malversación de documentos, por ejemplo).
Lo del lenguaje es algo que me llamó mucho la atención, una idea en la que no había caído antes pero que, una vez la entiendes, es evidente que es certera. Verás tú como sigamos así con los mensajes de móvil xDDD.
En cuanto a los momentos humanos, totalmente cierto, como el que afirmas, o como cuando la madre proletaria abraza a su hijo como si lo pudiera proteger de las balas. Eso sí, la sensación que a uno le queda es infinitamente amarga, desesperanzadora, más cruel y oscura que humana, desde luego.
En cuanto a lo de autorizada, viene porque tú posees una formación que en estos momentos yo no tengo y porque supongo que has leído el libro unas cuantas veces, con lo que tu reseña puede ser más completa y con más juicio que la mía. También porque me da la sensación de que está mejor ordenada y expresa mejor la idea que la mía, así de simple. Y porque me da la gana hacer un poco de peloteo a la forma de escribir de los compañeros de vez en cuando, hale xD.
Un saludo.
Habrá que hacerte caso esta vez. Tengo leído "Rebelión en la granja" y me gustó mucho. No me voy a repetir con las palabras de Okubo (sí, me leí su artículo también). A ver qué tal está "1984".
¡Y a ver para cuando ganamos todos un poco de originalidad e independencia en nuestras opiniones, que a nadie le sentaría mal!
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