jueves, 31 de diciembre de 2009

Opinión de BIENVENIDOS A ZOMBIELAND

Estrenada la semana pasada (precisamente el día 25, viernes), ayer por la noche al fin le di una oportunidad a Bienvenidos a Zombieland, cinta de la que es difícil que oigáis a alguien decir algo malo. Se llevó el premio del público este año en Sitges y, sinceramente, no me extraña ni una cosa (lo del premio) ni la otra (lo de que nadie la ponga a parir). Vamos a ver el por qué de esa sensación.

Bienvenidos a Zombieland es el primer trabajo del director Ruben Fleischer y, visto lo visto, no será el último, pues el público y la crítica han respondido de maravilla (tanto, que ya se habla de posibles secuelas). Acompañándole, si exceptuamos el elenco protagonista, se encuentran una serie de nombres poco conocidos pero no por ello malos, destacando David Sardy (21 Blackjack), quien ya me pareció interesante en su anterior trabajo y me lo ha vuelto a parecer ahora, con unas composiciones muy acertadas para el film del que hablamos, además de alguna que otra canción ligeramente conocida.


Pero no son los nombres lo que destaca en Zombieland, sino lo que se ha conseguido con ella: un film que sólo podríamos definir como comedia de acción, regado con un buen chorro de serie B (se nota la inspiración por todas partes, sin que por eso nos parezca un plagio). Lo que aparentemente es una historia regularcilla, se destapa como un notable guión cuando estamos manos a la obra, gracias, sobretodo, al carisma y cariño que se le coge a cada uno de los personajes con cierto peso en la trama.

Así, comenzaremos el viaje con Columbus (interpretado por el joven Jesse Eisenberg, recientemente visto en Adventureland), el típico chico que se encerraba día sí y día también para jugar al ordenador, antes de que el planeta se viera atestado por un virus que convierte a la gente en zombies. Gracias a un par de decenas de reglas, Columbus ha sobrevivido, mientras sigue buscando su ciudad natal para ver si sus padres siguen vivos. Pronto se encontrará con Tallahassee (Woody Harrelson), un auténtico tipo duro cuyo mayor deseo a corto plazo es encontrar un pastelito sin caducar, con quien compartirá viaje hasta que sean estafados por dos hermanas, Wichita (Emma Stone) y Little Rock (Abigail Breslin, la niña de Pequeña Miss Sunshine).


No me adentro más en el argumento, pero os aseguro que, aún siendo simple y bastante previsible, sabe explotar bien las ideas con las que cuenta para conseguir una cinta tremendamente divertida, apoyada por un adecuado metraje de no más de hora y media en lo que significa su justa duración, de no ser porque deja con ganas de más.

Lo que no debería engañaros es ver el término acción relacionado con Zombieland. Sí, hay algunas escenas de acción y un tanto de gore, pero en absoluto son elementos predominantes en el largometraje. El auténtico peso de la cinta lo llevan los actores principales (los cuatro cumplen a la perfección, cada uno en su rol) y, especialmente, el sentido del humor que impera, divertido y gracioso por sí mismo, con situaciones ridículas pero factibles dentro del universo ficticio que supone la obra, además de unos diálogos tronchantes. Por si fuera poco, la risa también se encuentra en los pequeños detalles (un zombie ardiendo, las expresiones de Woody Harrelson, la manera de presentar las reglas de Columbus...).

En resumen, Bienvenidos a Zombieland es una propuesta interesantísima y disfrutable al máximo, mejor acompañado. Una comedia que sabe ser un soplo de aire fresco y que cuenta con unas ideas y unos actores de nivel, al tiempo que se ríe y parodia un género tan manido como éste. Sinceramente, nunca los zombies me parecieron tan divertidos. Muy recomendada, sabiendo lo que se va a ver.

P.D.: ¡Feliz año nuevo si leéis esto después de las 12! ;)

lunes, 28 de diciembre de 2009

Opinión de BUSCANDO A ERIC

No sé si a algunos de vosotros os pasará (supongo que sí), pero a mí me sucede algo muy curioso (o quizá no tanto) con algunas películas: las veo y soy consciente de que no son obras maestras, de que tienen algunos fallos, pero me parecen tan sencillamente brillantes, se me hacen tan de querer, que no puedo ser objetivo del todo con ellas. Eso mismo sentí anoche durante (y después de) el visionado de Buscando a Eric.

Os voy a ser sinceros: no fui al cine a verla en su momento (se estrenó a finales de noviembre) y me arrepiento muchísimo. No la vi en mala calidad, nada de eso: la película habría merecido que pagase la entrada, por eso tendría que haberlo hecho. Al final se me pasaron las fechas y el film desapareció rápidamente de cartelera (como siempre que hay un bombón de estos poco comerciales y que duran tan poco). Al menos, los grandes cines ya no lo tienen en sus taquillas, que yo sepa. Habrá que redimirse comprando el DVD o el BluRay, así de claro.

Y es que Buscando a Eric la iba a tener que ver tarde o temprano, por dos motivos. El primero es que la ha dirigido Ken Loach, ese director británico del que tan bien había oído hablar y del que no había visto nada hasta la fecha. Otro error más en mi cuenta. Según había leído, es un hombre que sabe fotografiar bien la sociedad, concretamente la llamada clase media británica, con sus penurias y singularidades. El film que hoy nos ocupa, aunque aporta un tanto de fantasía y otro tanto de hilaridad, no deja de ser un retrato sobre las personas, especialmente sobre sus miedos y cobardías. Una obra que ensalza los valores del amor, la amistad y la familia.


Así pues, acompañaremos a Eric Bishop (interpretado por un sensacional Steve Evets), un hombre ya en la cincuentena y con problemas psicológicos. Después de un hecho impactante para él (reencontrarse con su primera mujer después de casi 30 años), provoca un accidente de tráfico y es hospitalizado. Una vez recuperado, Eric debe enfrentarse de nuevo a su paupérrima vida, con unos hijos que no le respetan ni le ayudan, una casa patas arriba, un trabajo monótono y la fría sombra de la soledad. Sus amigos intentarán ayudarle, pero alguien distinto será quien más haga por él: Eric Cantona (interpretado por él mismo), su ídolo.

Y ese es el segundo motivo por el cual quería ver la cinta: la aparición (y no sólo como un cameo, sino con el peso de un secundario normal) de Eric Cantona, polémico futbolista francés que destacó en la primera mitad de los 90 con la camiseta del Manchester United. Por mi edad, no le he visto jugar en directo con criterio, pero sí he leído y visto mucho sobre él como para tenerle en muy buena consideración. Todo un ídolo, tan brillante como temperamental (es el de la patada kung fu, busquen ustedes mismos por YouTube).

En el film, como ya he dicho, se interpreta a sí mismo, en forma de visiones del protagonista, un completo fan de Cantona. Sorprende por sus buenas maneras, aunque no es de extrañar: Cantona no hace de nadie salvo de sí mismo, con toda la naturalidad y genio que le caracteriza, incluido su cuello de la camisa alzado xD. No es necesario que os guste el fútbol ni admiréis a este ex-futbolista para gozar de la película, pero es cierto que eso le da un punto adicional. Por supuesto, durante la obra salen algunos de sus goles o jugadas más importantes, aunque se limitan a un par de minutos de metraje y no molestarán a nadie.


Pero si por algo le recomendaría Buscando a Eric a cualquiera es por su guión, a cargo de Paul Laverty, escritor habitual de Ken Loach. Si hay que englobar al film dentro de algo, me atrevería a decir que es una tragicomedia, aunque sin abusar de los momentos excesivamente dramáticos. Lo curioso es que consigue hacernos reír (a menudos) o emocionarnos con naturalidad, sin que nada quede forzado ni sea exagerado, sólo quizá un poco hilarante. Es en esa sencillez donde radica su valor. Si a eso acompañamos unos diálogos excelentes, llenos de reflexiones y frases que se clavan, nos sale un apartado destacable en este sentido.

En resumen, Buscando a Eric cuenta con unos ingredientes envidiables: una actuación principal portentosa, un secundario con un tremendo carisma, un guión maravilloso a la par que natural y un director que sabe lo que hace. Podría haber dicho más sobre el largometraje, pero creo que todos deberíais darle una oportunidad y verlo por vosotros mismos. Es una de esas veces en las que el cine puede ser brillante, a pesar de su sencillez.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Recetas de cocina: Salchichas con cerveza

Un día más, otra receta de cocina para la sección. El plato que hoy os presentaré lo he comido numerosas veces, siempre cocinado por mi madre, pero el otro día me tocó a mí hacer la comida y me dejó las indicaciones (muy sencillas, ya veréis) para realizar esta sabrosa receta. Al ser un plato que estoy seguro de que muchas madres (o abuelas) tendrán en su recetario, quedáis invitados a exponer vuestras propias versiones ;).

Salchichas con cerveza

La comida que hoy os presentaré es un ejemplo excepcional de como cocinar bien, fácil y barato. A mí personalmente me encanta el sabor que tiene esta receta, y ya veréis que es tan sencilla de hacer (no creo que esta sea una entrada muy extensa ^^u) y pide tan pocos ingredientes, que ojalá más de uno os animéis a probar. Antes de nada, como es habitual, unas recomendaciones: la cantidad que os voy a poner es un poco escasa, pero es porque en casa siempre la acompañamos con algo, preferiblemente algo de arroz hervido, una buena ensalada o un plato de sopa (que en esta estación del año bien que viene). Tanto para comer como para cenar, pero ojo: que no falte el pan para mojar, aunque no suele quedar demasiado líquida la salsa.

Ingredientes (para 3 personas):

-8 o 9 salchichas frescas (es decir, de carnicería, longanizas como se suele decir en algunos sitios, nada de frankfurts)
-Un botellín o una lata de cerveza (con alcohol o sin alcohol, no importa demasiado)
-Una cebolla (o media si es grande)
-Azúcar (opcional)


Sé que soy pesado, pero ya veréis como en pocos pasos conseguimos un buen plato. Para empezar, pelaremos y cortaremos la cebolla, pero no buscamos picarla, sino dejarla en trozos relativamente grandes o tiras, según el gusto de cada uno. Al mismo tiempo, calentamos una sartén (que sea honda y grande, que nos tendrá que caber todo aquí) con abundante aceite, a fuego medio-fuerte.

Una vez esté bien caliente el aceite, echamos la cebolla a la sartén e, inmediatamente, bajamos a fuego lento. Este será uno de los pasos más importantes. Debemos pochar la cebolla, de forma que quede doradita y blandita, por lo que la tendremos el tiempo que haga falta con un fuego débil, removiéndola casi constantemente, para que no se pegue ni se queme. Como truquito opcional, podemos echarle un poquito de azúcar a la cebolla, para que pierda su acidez inherente.

Cuando la cebolla ya esté pochada, subimos a fuego medio y ponemos las salchichas que tengamos directamente en la sartén (mejor si antes las hemos pinchado un par de veces cada una con un tenedor). Las marcamos un poquito y, acto seguido, vertemos la cerveza: más o menos unos 20 cl., es decir, casi todo el botellín menos un trago o algo más de media lata.

Ahora, a fuego medio, se trata de ir removiendo para que las salchichas se hagan (como si se estuvieran cociendo en la cerveza) y la cerveza pierda su alcohol o su sabor fuerte. Es cuestión de que hierva y vayamos colocando las salchichas bien cada tanto tiempo, para que se hagan por dentro como es debido. Como veis, no le añadimos sal ni ninguna otra especia, pero es que no las necesita por el propio sabor que le dará la cerveza.

Si no sabéis cuando está bien la cerveza, basta con probarla de vez en cuando y apagar el fuego cuando notemos que las salchichas están bien hechas y el sabor no es fuerte ni alcoholizado.

Y con eso, tenemos un estupendo y sabroso segundo que, a mí al menos, me gusta muchísimo. A ver si alguno os animáis a hacerla y dejáis vuestras impresiones (o vuestra forma de realizar la receta si la conocíais) ;).

lunes, 14 de diciembre de 2009

Crítica de ALGO PASA EN HOLLYWOOD

No sé si lo habré dicho alguna vez en el blog, pero me encanta Robert De Niro. Reconozco que es un actor que ya pasó su mejor época hace tiempo, pero siempre me parece solvente, aporta (para mí) un plus especial a las películas en las que aparece. Vamos, que es un intérprete que me empuja a ir al cine y pagar la entrada. Una vez dicho esto, era de esperar que me dirigiera sin demora a ver Algo pasa en Hollywood, su último trabajo estrenado en España.

Si os digo la verdad, me enteré por pura casualidad de este estreno. Ni había visto ningún tráiler ni había leído prácticamente nada sobre el film por la red. Si no llega a ser por mis típicos repasos semanales a los próximos estrenos, ni me entero de la existencia de esta película. Bueno, debo admitir que hace unos días vi un cartel en un cine de por aquí, pero estaba tan escondido que dudo que muchos reparasen en él. Con esto os quiero decir que fui prácticamente a ciegas a ver la obra.

En ella, Robert De Niro interpreta a Ben, un afamado productor de películas de Hollywood obsesionado con el poder y el reconocimiento. Vive por y para su trabajo, lo que le ha deparado dos matrimonios fallidos y una relación demasiado intermitente con sus hijos. De momento, parecía que estaba en la cumbre de su oficio, emborrachado de éxito. Sin embargo, un montón de problemas le acecharán al mismo tiempo y harán tambalearse seriamente su posición: una de sus ex-mujeres, la mala recepción de su último preestreno, un director rebelde y hasta el mismísimo Bruce Willis. ¿Mantendrá Ben el tipo ante esta situación?


Algo pasa en Hollywood
pretende ser una sátira en clave de humor del mundillo del cine, más concretamente del americano. No os voy a engañar: sé que existen otras películas que han compartido esta misma propuesta, pero estoy casi seguro de que no he visto ninguna antes. El caso que hoy nos ocupa consigue su propósito a medias. Por una parte, se trata de una burla completamente detectable y fácilmente comprensible, que no da lugar al equívoco y conduce al espectador por donde quiere. Por otra, le falta algo de mordiente, de acidez, para poder resultar contundente.

Aceptando este hecho, nos queda una cinta bien resuelta, aunque para nada memorable. Cuenta con un guión sencillo y bastante previsible, no obstante resulta entretenido y contiene una variedad de situaciones apreciable como para no cansar al público. Quizá falle un poco el ritmo, demasiado irregular durante la hora y 40 minutos que dura el film, mezclando escenas potentes con otras bastante pasables. Digamos que no es una película demasiado equilibrada, sino más bien rebelde.

Por lo que muchos os podéis sentir atraídos es por su reparto, y no me extraña: está plagado de nombres famosos que corresponden a actores y actrices reconocidos por su eficacia. La voz cantante la lleva Robert De Niro (con muchísimo más peso que el resto), sobrio aunque sin demasiado brillo. Lo mismo se puede decir de secundarios como Robin Wright Penn o Stanley Tucci: cumplen bien con su rol, pero sin alardes. Otros como Sean Penn o Kristen Stewart tienen un par de apariciones casi testimoniales que poco podemos valorar, mientras que Bruce Willis cuenta con algo más de presencia (y una escena divertidísima), aunque más de paso que otra cosa. Por encima de todos acaban destacando John Turturro (eficacia probada para escenas de humor) y Michael Wincott, que deparan las mejores secuencias del film.


Al final nos queda una cinta pasable, que llama mucho la atención por el número y nombre de estrellas que incorpora más que por la calidad que realmente atesora. Entretenida para pasar el rato, aunque tampoco os perdéis nada si la dejáis correr. Sólo recomendable si interesa mucho el tema o gusta alguno de los intérpretes que aparecen (como fue mi caso).

jueves, 10 de diciembre de 2009

Pasen y vean: Chapel of the heretics

Vale, debo admitirlo: he camuflado el propósito de esta entrada variando el título (no quiero ser repetitivo con respecto al último artículo). Lo que no cambia, para nada, es la intención que subyace: presentaros otro de mis blogs predilectos, uno de esos que son visita obligada cuando hago el repaso o cuando se puede y que, además, cuenta con un administrador que se ha hecho de querer por estos parajes lodosos por su simpatía y buen trato. Es verdad que no me gusta hacer entradas de Páginas amigas tan seguidas, pero siempre es buen momento para intentar dar a conocer a un compañero. En el caso que hoy nos ocupa, no sé cómo no se me cae la cara de vergüenza por no tenerlo ya en la sección ^^u.

Chapel of the heretics se llama esta bitácora, dirigida por el compañero Closto, distinguido por su buen hacer a la hora de escribir entradas de calidad y por su atención para con los otros bloggers (además de por su humor xD). En su sitio predominan los videojuegos, aunque también se atreve con otras temáticas como, por ejemplo, la música o la sociedad. En muchas de sus entradas se da a conocer, contando pequeñas anécdotas o trayectorias, algo que a mí me interesa mucho personalmente (tomad, como ejemplo, la sección Toda una vida). Con un diseño sencillo (como a mí me gusta), pero bien combinado con ese fondo negro y destacando la cabecera dedicada a Castlevania (me encanta ^^). Además de por este detalle, por cosas como su Aria of sorrow o sus títulos (ambas cosas en la columna derecha del blog) se nota su gran afición a la saga vampírica de Konami, una cosa que me llamó muchísimo la atención en las primeras ocasiones en que lo visité :). En fin, dejo de hablar yo y os invito a visitarlo vosotros mismos, porque estoy seguro de que no os arrepentiréis.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Nueva página amiga: WiiDo 6...

Un saludo, mis estimados lectores. En el día de hoy me propongo añadir una nueva página amiga a la lista, que sabéis que es algo que siempre me complace hacer. Sin embargo, en esta ocasión, hay algo distinto a lo habitual. Siempre que he sumado un nuevo blog a la sección, se trataba de gente que he conocido gracias a la bloggosfera, gente maravillosa a la que no tengo la suerte de conocer físicamente. Hoy, añado el primer blog amigo que administra alguien que sí conozco personalmente. Se trata, nada más y nada menos que de WiiDo, compañero en la oficina donde he llevado a cabo las prácticas.

Su blog, WiiDo 6..., se centra principalmente en una temática que creo que gusta mucho por estos lares: el cine y las series de televisión. No os dejéis llevar por la sencillez de su diseño (aunque ya sabéis que un servidor prefiere lo poco cargado, sin duda), pues todavía está probando plantillas y añadiendo elementos. Donde de verdad tenéis que prestar atención es en sus escritos: críticas de cine breves pero certeras, acompañadas de acertadísimos símiles y ejemplos. Pocas veces se me verá estar tan de acuerdo con la opinión cinéfila de alguien, además de que WiiDo tiene mucha más base en el séptimo arte que yo. Desde luego, un blog a tener en cuenta y al que os recomiendo encarecidamente echarle un vistazo.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Crítica de PLANET 51

Mal que nos pese, hay que admitirlo: no se suelen ver muchas producciones españolas (aunque esta sea una co-producción junto a Estados Unidos y Reino Unido) de animación digital. Si buscamos precedentes, creo que ninguna ha tenido tanta atención mediática como esta PLANET 51, que se estrenó el pasado viernes 27 de noviembre con un objetivo cumplido: que prácticamente todo el país hubiera visto algún tráiler, póster o lo que fuera. Desde luego, apoyo no les habrá faltado a los chicos de Ilion (entre los que se encuentran gente que trabajo en el popular videojuego Commandos), pero... ¿habrán logrado cumplir las expectativas creadas?

El Planeta 51 es un mundo tranquilo, poblado con simpáticos seres verdosos de aspecto semi-humanoide que viven en una eterna década de los 50. El joven Lem está viendo cumplidos sus dos grandes sueños: ha sido contratado como ayudante en el observatorio (donde podrá dar rienda suelta a su pasión por la astronomía) y está muy cerca de declararse a Neera, su vecina, porque se acaba de enterar de que ella está loca por él. Sin embargo, todo cambiará con el aterrizaje de un "alienígena": la población autóctona se verá sumida en el caos propio de una invasión y Lem no tendrá más remedio que ayudar al extranjero... aunque para ello tenga que perder todo lo que ha conseguido.

Argumentalmente debo decir que me sentía bastante atraído por PLANET 51 gracias a lo principal de su propuesta: no es un extraterrestre al uso el que llega a la Tierra (típico cliché), sino un humano el que llega a un planeta desconocido (y habitado) y es tomado por el invasor. Parecía una premisa prometedora, pero mucho me temo que el guión ha quedado muy lejos de aprovecharla bien, cargándose el factor sorpresa en pocos minutos y resultando demasiado previsible para la inmensa mayoría de espectadores.

Y es raro, porque ha sido realizado por Joe Stillman, guionista habitual de la saga Shrek, pero que parece que aquí no ha conseguido dar con la tecla. Si bien la trama cuenta con numerosos guiños (tanto a otras producciones como a la época de los 50), los gags y situaciones graciosas escasean en demasía (salvo al principio, donde un par pueden sorprender) y juegan su baza a prácticamente un solo personaje: el pequeño robot de reconocimiento, Rover, que toma algunas ideas de Wall-E y se muestra divertido en casi todo momento. Los demás personajes, tópicos bastante manidos, unidos a situaciones más que trilladas. Lo dicho, terriblemente previsible y, para su desgracia, carece del punto "adulto" del que sí gozan la mayoría de producciones del estilo: esas concesiones a los padres o hermanos mayores que acompañan a los más pequeños.

Demasiado infantil, aunque sea éste el público al que va principalmente orientada y, en esta ocasión, demasiado simple. Sencillez que se ve extendida a los propios escenarios donde se desarrolla la acción, bastante vacíos, parcos en elementos, desangelados y ciertamente sosos. Ningún lugar escapa del tópico y rompe por originalidad. El aspecto musical tampoco es demasiado original, pero al menos se adapta bien a lo que se le presupone y hace disfrutar a más de uno: melodías de corte muy cincuentero para quien guste del estilo de esa década. Uno de los puntos fuertes del film.

Para finalizar, no podemos dejar de hablar del apartado visual. Obviando la falta de elementos en los escenarios, la animación es más que sólida, teniéndole poco que envidiar a los estudios estadounidenses, aunque sin llegar al grado de detalle y calidad que se ha podido comprobar en obras como la ya citada Wall-E o en algunos aspectos de Monstruos contra Alienígenas o Madagascar 2. Es loable el resultado conseguido pues, aunque no suponga un punto álgido en la técnica, seguro que se ha contado con menos recursos y se ha tenido que trabajar a fondo (como ya he leído por ahí, utilizando técnicas propias) para conseguirlo. Como he dicho, no desentona en absoluto frente a otras producciones extranjeras. Ojo a los créditos, que me han encantado.

Al final, PLANET 51 es el film curioso, donde comprobar hasta donde pueden llegar una producción patria de este corte. Con un nivel técnico que cumple a la perfección (salvo algún pequeño bache), es una lástima que otros aspectos cinéfilos la rebajen a ser una película de animación más, que no pasa del suficiente alto. Todavía queda mucho por hacer para alcanzar el nivel demostrado por Pixar y Dreamworks, auténticas reinas en este ámbito.