Un saludo a todos, lectores y lectoras. Como ya comenté hace algunas entradas, estoy pasando por un periodo en el que puedo disfrutar de la lectura como hace tiempo que no lo hacía. He tenido la oportunidad (y la he aprovechado bien) de leer varias novelas en estas últimas semanas, pero hoy os voy a hablar de la última que he concluido (quizá algún día el resto tengan su oportunidad, porque lo merecen). Se trata de El testamento maya, obra escrita por Steve Alten.
No sé si a alguno os sonará el título, o si incluso habréis tenido la ocasión de leerla. A mi me sonaba ligeramente, pero por su temática (2012, fin del mundo, profecías mayas...) nunca la habría leído, la verdad. Ya sabéis que no me van mucho las obras apocalípticas, y tampoco me siento atraído por la polémica entorno a 2012 y los mayas. Sin embargo, un compañero de las prácticas me "retó" a leérmela (me la prestó él) y, como lector orgulloso que soy, piqué xD. No puedo decir que el libro me haya disgustado pero, desde luego, tampoco ha dejado en mí la mejor de las impresiones. Pero antes de hablar de ello, como siempre, os presento al autor.
El autor
Como ya es costumbre en esta sección, si bien el título de la novela me sonaba mínimamente, desconocía completamente el del autor, Steve Alten. Por lo que leo en la Wikipedia, es un escritor estadounidense que actualmente tiene 50 años y especializado en el género de la ciencia ficción (como bien demuestra la obra que hoy nos ocupa). Por lo visto, está especializado en escribir libros que se venden como churros (vamos, best-sellers en toda regla), destacando dos series: Megalodon, que cuenta con cuatro novelas y otra más en proceso; y Domain, trilogía de la que forma parte El testamento maya y de la que hasta el momento sólo han aparecido sus dos primeras partes (siendo la que tratamos hoy datada de 2001 y la segunda, La resurrección maya de 2004). Según he leído, lo han criticado bastante por ser un escritor demasiado comercial y mal documentado en muchos casos, mientras que otros lo defienden por la calidad de su obra. De eso hablaremos más tarde. Como curiosidad graciosa, fue (o es) el promotor de una especie de movimiento "Adopta a un escritor", para promover la lectura entre los jóvenes que no la practican.
La obra
Julius Gabriel, un inquieto arqueólogo, pasó toda su vida dedicándose a estudiar las antiguas profecías mayas, así como los lugares más sorprendentes de la Tierra (Stonehenge, Nazca, las pirámides de Giza...), con el objetivo de desentrañar el misterio en torno a varias pistas que hacían intuir el fin de la humanidad en 2012. Primero junto a su esposa y luego junto a su hijo, Julius arriesgó todo, incluida su reputación y su credibilidad, para alertar a la raza humana del peligro que amenazaba el planeta. Sin embargo, nadie le creyó, y fue motivo de las más grandes burlas. Ahora, ya difunto, su hijo Michael defiende sus mismas teorías, sólo que dentro del hospital psiquiátrico en el que lleva 11 años internado, diagnosticado de esquizofrenia paranoide. Dominique, una joven becaria, será trasladada al lugar con objetivo de culminar su formación, asignándole a Michael Gabriel como paciente. Pronto se verá sorprendida por él, replanteándose su diagnóstico y entrando de lleno en las ideas apocalípticas que Julius dejó escritas en su diario...
Argumentalmente, no merece la pena entrar en más detalles, pues sería privar a posibles futuros lectores del auténtico pilar básico de la obra: el descubrir la verdad en torno al misterio y desvelar los enigmas de las profecías mayas. Sólo diré un par de cosas. En primer lugar, imagino que al que le guste el tema sobre 2012 y el fin del mundo, le atraerá la obra. Es sorprendente ver como el autor entreteje datos reales con ficción, mientras los personajes exponen teorías y vamos asistiendo al desarrollo de las mismas. Incluso alguien ajeno a toda esa temática y a quien no le agrada demasiado, se vio positivamente sorprendido por como se maneja la historia en ese aspecto.
En segundo lugar, decir que trata ese elemento desde un punto de vista propio de la ciencia ficción. Si no gusta el género, difícilmente se podrá digerir adecuadamente la lectura, pues respira (y despide) ese estilo en todas sus hojas. De hecho, el realismo aplicado en algunos hechos, en las descripciones, contrasta brutalmente con lo ficticio de muchos pasajes, donde típicamente te podrás llegar a preguntar en qué andaba pensando el autor para escribir según qué cosas. Parece que Steve Alten tenga el síndrome de Hideo Kojima xD (para quienes gusten de los videojuegos): empieza en plan realista y medianamente lógico, pero luego se empieza a desmadrar y todo resulta bastante peliculero e inverosímil. Supongo que deben ser cosas de best-sellers.
Si gustan la temática y el género (o al menos no se les tiene aversión) y se le concede una oportunidad a la novela, pronto se descubrirá que es una lectura tremendamente adictiva... durante sus primeras 200 páginas. En el nudo de la trama, donde se debería haber dado un auténtico do de pecho, la obra se pierde un poco y se convierte en algo demasiado tedioso y sosón como para incitar a seguir leyendo. Demasiado defecto si tenemos en cuenta que estamos hablando de cerca de 300 páginas. Luego sí, durante las 100 últimas recupera muy bien el interés, aunque puede ser más debido a lo trepidante e incluso acelerado de su final que a otra cosa. Por supuesto, y no descubro nada teniendo en cuenta que es la primera parte de una trilogía, el final queda bastante abierto.
Al margen del prometedor comienzo, lo que más interesante me ha parecido de la novela es su estructura. Dividida en capítulos, como es habitual, aunque distinto a lo acostumbrado. Me explico: dependiendo del momento, la obra llega a desarrollar 2 o 3 tramas "importantes" al mismo tiempo, con lo que no nos está contando sólo una historia, sino varias que hace avanzar al mismo tiempo. Organizadas en días, los capítulos se suelen dividir en pequeñas secciones, y en cada una se explica algo de cada trama individual. Al final, se tiene una idea de conjunto que me ha gustado bastante. Además, algunos capítulos son extractos del diario de Julius Gabriel, donde el arqueólogo nos explica sus teorías apocalípticas y los hechos científico-astronómicos con los que se relaciona. Muy interesantes estos pasajes.
Para acabar, hablemos un poco de estilo. Basándome en este libro, puedo extraer algo en claro: Steve Alten es un escritor de best-seller y, como tal (en mi opinión), posee unos rasgos típicos y unos defectos pronunciados. Entre esos rasgos se encuentra el gusto por la teatralidad, así como una prosa que, si bien contiene algunos tecnicismos, no es excesivamente compleja de entender. Como defectos pronunciados, podemos decir que muchas veces se pierde en descripciones demasiado largas y, paradójicamente, poco claras, de esas que abstraen al lector más que atraparlo. Otros defectos achacables son lo lejos que queda de auténticos maestros de la escritura y, cómo no, lo tópico de sus personajes principales e, incluso, situaciones. Sobre la documentación para la novela, no me atrevo a pronunciarme mucho: me han dicho que los lugares que describe los trata de maravilla, pero que no es demasiado riguroso a la hora de explicar ciertos hechos. Ahí supongo que ya entra el gusto de cada uno.
Personalmente, pienso que El testamento maya es la típica obra que pasa por la cabeza del lector asiduo sin pena ni gloria. Es cierto que cuenta con una estructura narrativa interesante, una trama poderosamente atractiva si gusta la temática y un comienzo realmente adictivo que se extiende durante 200 páginas. Pero no es menos cierto que huele demasiado a best-seller, achacando los defectos más típicos de estos libros, así como cuenta con muchas páginas insulsas hacia la mitad de la novela, lo cual puede echar a muchos para atrás. Creo que sólo la puedo recomendar si interesa el tema 2012-fin del mundo o bien si uno se ve con fuerzas de enfrentarse a 300 páginas de tedio intermedio.
No sé si a alguno os sonará el título, o si incluso habréis tenido la ocasión de leerla. A mi me sonaba ligeramente, pero por su temática (2012, fin del mundo, profecías mayas...) nunca la habría leído, la verdad. Ya sabéis que no me van mucho las obras apocalípticas, y tampoco me siento atraído por la polémica entorno a 2012 y los mayas. Sin embargo, un compañero de las prácticas me "retó" a leérmela (me la prestó él) y, como lector orgulloso que soy, piqué xD. No puedo decir que el libro me haya disgustado pero, desde luego, tampoco ha dejado en mí la mejor de las impresiones. Pero antes de hablar de ello, como siempre, os presento al autor.
El autor
Como ya es costumbre en esta sección, si bien el título de la novela me sonaba mínimamente, desconocía completamente el del autor, Steve Alten. Por lo que leo en la Wikipedia, es un escritor estadounidense que actualmente tiene 50 años y especializado en el género de la ciencia ficción (como bien demuestra la obra que hoy nos ocupa). Por lo visto, está especializado en escribir libros que se venden como churros (vamos, best-sellers en toda regla), destacando dos series: Megalodon, que cuenta con cuatro novelas y otra más en proceso; y Domain, trilogía de la que forma parte El testamento maya y de la que hasta el momento sólo han aparecido sus dos primeras partes (siendo la que tratamos hoy datada de 2001 y la segunda, La resurrección maya de 2004). Según he leído, lo han criticado bastante por ser un escritor demasiado comercial y mal documentado en muchos casos, mientras que otros lo defienden por la calidad de su obra. De eso hablaremos más tarde. Como curiosidad graciosa, fue (o es) el promotor de una especie de movimiento "Adopta a un escritor", para promover la lectura entre los jóvenes que no la practican.
La obra
Julius Gabriel, un inquieto arqueólogo, pasó toda su vida dedicándose a estudiar las antiguas profecías mayas, así como los lugares más sorprendentes de la Tierra (Stonehenge, Nazca, las pirámides de Giza...), con el objetivo de desentrañar el misterio en torno a varias pistas que hacían intuir el fin de la humanidad en 2012. Primero junto a su esposa y luego junto a su hijo, Julius arriesgó todo, incluida su reputación y su credibilidad, para alertar a la raza humana del peligro que amenazaba el planeta. Sin embargo, nadie le creyó, y fue motivo de las más grandes burlas. Ahora, ya difunto, su hijo Michael defiende sus mismas teorías, sólo que dentro del hospital psiquiátrico en el que lleva 11 años internado, diagnosticado de esquizofrenia paranoide. Dominique, una joven becaria, será trasladada al lugar con objetivo de culminar su formación, asignándole a Michael Gabriel como paciente. Pronto se verá sorprendida por él, replanteándose su diagnóstico y entrando de lleno en las ideas apocalípticas que Julius dejó escritas en su diario...
Argumentalmente, no merece la pena entrar en más detalles, pues sería privar a posibles futuros lectores del auténtico pilar básico de la obra: el descubrir la verdad en torno al misterio y desvelar los enigmas de las profecías mayas. Sólo diré un par de cosas. En primer lugar, imagino que al que le guste el tema sobre 2012 y el fin del mundo, le atraerá la obra. Es sorprendente ver como el autor entreteje datos reales con ficción, mientras los personajes exponen teorías y vamos asistiendo al desarrollo de las mismas. Incluso alguien ajeno a toda esa temática y a quien no le agrada demasiado, se vio positivamente sorprendido por como se maneja la historia en ese aspecto.
En segundo lugar, decir que trata ese elemento desde un punto de vista propio de la ciencia ficción. Si no gusta el género, difícilmente se podrá digerir adecuadamente la lectura, pues respira (y despide) ese estilo en todas sus hojas. De hecho, el realismo aplicado en algunos hechos, en las descripciones, contrasta brutalmente con lo ficticio de muchos pasajes, donde típicamente te podrás llegar a preguntar en qué andaba pensando el autor para escribir según qué cosas. Parece que Steve Alten tenga el síndrome de Hideo Kojima xD (para quienes gusten de los videojuegos): empieza en plan realista y medianamente lógico, pero luego se empieza a desmadrar y todo resulta bastante peliculero e inverosímil. Supongo que deben ser cosas de best-sellers.
Si gustan la temática y el género (o al menos no se les tiene aversión) y se le concede una oportunidad a la novela, pronto se descubrirá que es una lectura tremendamente adictiva... durante sus primeras 200 páginas. En el nudo de la trama, donde se debería haber dado un auténtico do de pecho, la obra se pierde un poco y se convierte en algo demasiado tedioso y sosón como para incitar a seguir leyendo. Demasiado defecto si tenemos en cuenta que estamos hablando de cerca de 300 páginas. Luego sí, durante las 100 últimas recupera muy bien el interés, aunque puede ser más debido a lo trepidante e incluso acelerado de su final que a otra cosa. Por supuesto, y no descubro nada teniendo en cuenta que es la primera parte de una trilogía, el final queda bastante abierto.
Al margen del prometedor comienzo, lo que más interesante me ha parecido de la novela es su estructura. Dividida en capítulos, como es habitual, aunque distinto a lo acostumbrado. Me explico: dependiendo del momento, la obra llega a desarrollar 2 o 3 tramas "importantes" al mismo tiempo, con lo que no nos está contando sólo una historia, sino varias que hace avanzar al mismo tiempo. Organizadas en días, los capítulos se suelen dividir en pequeñas secciones, y en cada una se explica algo de cada trama individual. Al final, se tiene una idea de conjunto que me ha gustado bastante. Además, algunos capítulos son extractos del diario de Julius Gabriel, donde el arqueólogo nos explica sus teorías apocalípticas y los hechos científico-astronómicos con los que se relaciona. Muy interesantes estos pasajes.
Para acabar, hablemos un poco de estilo. Basándome en este libro, puedo extraer algo en claro: Steve Alten es un escritor de best-seller y, como tal (en mi opinión), posee unos rasgos típicos y unos defectos pronunciados. Entre esos rasgos se encuentra el gusto por la teatralidad, así como una prosa que, si bien contiene algunos tecnicismos, no es excesivamente compleja de entender. Como defectos pronunciados, podemos decir que muchas veces se pierde en descripciones demasiado largas y, paradójicamente, poco claras, de esas que abstraen al lector más que atraparlo. Otros defectos achacables son lo lejos que queda de auténticos maestros de la escritura y, cómo no, lo tópico de sus personajes principales e, incluso, situaciones. Sobre la documentación para la novela, no me atrevo a pronunciarme mucho: me han dicho que los lugares que describe los trata de maravilla, pero que no es demasiado riguroso a la hora de explicar ciertos hechos. Ahí supongo que ya entra el gusto de cada uno.
Personalmente, pienso que El testamento maya es la típica obra que pasa por la cabeza del lector asiduo sin pena ni gloria. Es cierto que cuenta con una estructura narrativa interesante, una trama poderosamente atractiva si gusta la temática y un comienzo realmente adictivo que se extiende durante 200 páginas. Pero no es menos cierto que huele demasiado a best-seller, achacando los defectos más típicos de estos libros, así como cuenta con muchas páginas insulsas hacia la mitad de la novela, lo cual puede echar a muchos para atrás. Creo que sólo la puedo recomendar si interesa el tema 2012-fin del mundo o bien si uno se ve con fuerzas de enfrentarse a 300 páginas de tedio intermedio.

2 comentarios:
Siempre me fascina cómo puedes escribir tanto y de forma tan moderada y decente sobre algo que es tan típico y mediocre (por la sensación que da).
Hay gente que me dice que soy muy blando, pero yo soy de la opinión de que todo (una película, un libro, etc.) ha conllevado el trabajo de una o varias personas, cosa que hay que respetar. Por eso, no soy de pisotear obras, aunque me gusta dejar bien claro si están bien, mal o regular. Eso sí, alguna vez me salgo de la tangente y pongo a parir alguna película, pero sólo cuando es terriblemente mala (vamos, de esas que te dan ganas de salirte del cine). Por lo demás, intento ser respetuoso con el trabajo de los demás y busco la objetividad, aunque sea para hablar de cosas típicas y/o mediocres xD.
Un saludo ;).
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